Tres décadas sin agua y drenaje llegan a su fin en el albergue San Andrés
Luego de vivir sin estos servicios básicos, los habitantes de este asentamiento indígena a las afueras de Parral finalmente serán conectados a la red general
“El acuerdo que logramos establecer con la JMAS para que los habitantes de la colonia no tengan que pagar el servicio durante dos años, es una ventaja grandísima para ellos, ya que aliviara la carga económica para la comunidad”, declaró el edil.
Señalan que el incremento en los gastos responde a diversos factores, entre ellos el incremento en salarios, combustibles y el alza generalizada de precios
El Gobierno Municipal realizó labores de poda, retiro de residuos y limpieza general en la Unidad Deportiva CNOP, como parte de acciones de mantenimiento para mejorar las condiciones del espacio utilizado por deportistas y familias
El último traslado de Abraham Alejandro F.D. se llevó a cabo el 24 de marzo con el fin de que rinda una declaración como presunto responsable del asesinato
En cuanto al acceso al agua potable, la comunidad dependía de mangueras conectadas a fuentes distantes o de la recolección mediante pipas. / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Durante más de tres décadas, los habitantes del asentamiento indígena de San Andrés, ubicado en la ciudad de Parral, enfrentaron condiciones de vida precarias debido a la ausencia de servicios básicos como drenaje y agua potable entubada. Esta carencia no solo afectaba la calidad de vida de la comunidad, compuesta por aproximadamente 520 personas distribuidas en 129 viviendas, sino que también representaba un riesgo significativo para la salud pública.
La falta de un sistema de drenaje adecuado obligaba a los residentes a utilizar letrinas rudimentarias o fosas sépticas improvisadas. Estas soluciones temporales, especialmente durante la temporada de lluvias, solían desbordarse, generando olores nauseabundos y contaminando el entorno inmediato. Esta situación propiciaba la proliferación de enfermedades gastrointestinales, infecciones en la piel y problemas respiratorios, afectando principalmente a niños y ancianos. Además, la gestión de desechos sólidos se limitaba a prácticas como la quema o el entierro, métodos que, lejos de solucionar el problema, añadían riesgos ambientales y de salud.
En cuanto al acceso al agua potable, la comunidad dependía de mangueras conectadas a fuentes distantes o de la recolección mediante pipas. Esta infraestructura improvisada no garantizaba un suministro constante ni seguro, exponiendo a los habitantes a consumir agua de dudosa calidad. La escasez y la contaminación del agua incrementaban la incidencia de enfermedades y complicaban las tareas domésticas diarias, desde la preparación de alimentos hasta la higiene personal.
Ante esta problemática, el alcalde Salvador Calderón Aguirre, en colaboración con la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), impulsó un proyecto para dotar a San Andrés de los servicios esenciales de agua y drenaje. Este esfuerzo conjunto culminó recientemente con la instalación de tomas domiciliarias y la conexión de las viviendas a la red general de drenaje, beneficiando directamente a más de 500 habitantes. La implementación de tuberías de PVC reemplazó las antiguas mangueras, asegurando un suministro de agua más fiable y seguro.
Durante una entrevista, Calderón Aguirre destacó la importancia de estas obras: “Se esta llevando a cabo una acción histórica en materia hídrica. La instalación y conexión del drenaje en el asentamiento tarahumara de San Andrés, la comunidad con mayor rezago social en el municipio, que luego de 30 años accederá al servicio básico de drenaje”.
La escasez y la contaminación del agua incrementaban la incidencia de enfermedades y complicaban las tareas domésticas diarias / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
Además, se estableció un acuerdo para eximir a las 129 viviendas del pago del servicio de agua durante los próximos dos años, aliviando la carga económica de una comunidad que, en su mayoría, enfrenta condiciones de pobreza.
Por su parte, Guillermo Negrete Rubí, coordinador de los asentamientos tarahumaras en el municipio, señaló que este avance mejorará significativamente la calidad de vida de los residentes. Arturo Gaytán Ornelas, director ejecutivo de la JMAS, añadió que las viviendas, anteriormente conectadas a fosas sépticas, ahora descargan directamente al colector principal de la ciudad de Parral.
El encargado del albergue de San Andrés, Ramón Rocha, compartió en una entrevista que “el tema del agua aquí en ‘San Andrés siempre ha sido complicado, sobre todo por la falta de drenaje. Nos las veíamos difíciles porque el agua llegaba a cuentagotas o teníamos que traerla de pozos o de pipas de agua. Lo del drenaje era otro problema fuerte. Como no había un sistema adecuado, usábamos letrinas o fosas sépticas hechas a mano”.
La comunidad esta compuesta por aproximadamente 520 personas distribuidas en 129 viviendas / Foto: Javier Cruz / El Sol de Parral
A pesar de los avances logrados, aún persisten desafíos en la comunidad. El telebachillerato local carece de baños y conexión al sistema de drenaje, lo que obliga a los estudiantes a utilizar áreas abiertas para sus necesidades fisiológicas.
Ante esta situación, el alcalde dio a conocer quese atenderá dicha problemática ya que notificó a la Dirección de Obras Públicas Municipales con el objetivo de que intervenga, y explicó que actualmente permanecen desarrollando el papeleó para desarrollar el proyecto y el impacto que tendrá para la mejora de las y los estudiantes de nivel medio superior que acceden a la educación
Se espera que la dotación de servicios básicos no solo mejorará las condiciones de vida y salud de los habitantes, sino que también fortalecerá el tejido social y abrirá oportunidades para el desarrollo económico y educativo. La colaboración entre autoridades municipales y organismos como la JMAS es esencial para replicar este tipo de iniciativas en otras regiones que enfrentan desafíos similares.
En ese sentido, la comunidad de San Andrés esta experimentado un cambio significativo tras décadas de abandono. La implementación de sistemas de agua potable y drenaje adecuados es el primer paso para mitigar riesgos sanitarios y ha sentado las bases para un futuro más prometedor para sus habitantes. No obstante, es crucial mantener el impulso y abordar las necesidades pendientes, como la infraestructura educativa, para garantizar un desarrollo integral y sostenible en la región.