Violencia en la Sierra Tarahumara despoja de su cultura a los O’dame; al menos 30 familias han sido desplazadas
El sacerdote Lorenzo Antonio Medina narró la realidad que viven esta etnia, algunos han tenido que salir de sus comunidades enfrentándose a nuevos contextos
”Nuestros hermanos viven bajo cielos donde ya no se reflejan las estrellas sino las bombas que tiran los delincuentes”: Colectivo Nuevo Amanecer
Ante esta problemática, recientemente realizaron una solicitud ante el Gobierno de Parral para la gestión de apoyos para familias que han sido víctimas de desplazamiento por la violencia en la zona serrana.
Familias de la zona serrana han arribado a Parral en busca de ayuda
Señalan que el incremento en los gastos responde a diversos factores, entre ellos el incremento en salarios, combustibles y el alza generalizada de precios
El Gobierno Municipal realizó labores de poda, retiro de residuos y limpieza general en la Unidad Deportiva CNOP, como parte de acciones de mantenimiento para mejorar las condiciones del espacio utilizado por deportistas y familias
Los ataques con drones han sembrado el temor las familias llevándolas a desplazarse a las zonas urbanas. / Foto: Rosy Reyes/ El Sol de Parral
La cultura del pueblo O’dame corre el riesgo de desaparecer ya que la violencia sin tregua en la Sierra Tarahumara los está obligando a dejar sus hogares. Ellos, que en el último censo sumaron sólo 8 mil personas, al ser víctimas de desplazamiento forzado huyen a ciudades como Parral, Cuauhtémoc, Chihuahua capital e incluso Juárez donde pierden todo vínculo con sus raíces, lengua y no tienen otra opción más que adaptarse al nuevo estilo de vida, según explica el sacerdote Lorenzo Medina al dar cuenta del éxodo que emprendieron al menos 30 familias de esta comunidad en Dolores, Guadalupe y Calvo. De igual manera, miembros de la etnia pertenecientes al colectivo “Nuevo Amanecer” afirman que sus hermanos que se quedaron en la sierra ya no viven bajo el cielo de estrellas, sino bajo las bombas que les avientan los drones.
El sacerdote, Lorenzo Antonio Medina quien ha vivido la experiencia pastoral en algunas comunidades de la sierra, narró la realidad que viven algunas las familias a causa de la violencia lo cual está perjudicando que al ser desplazados de sus hogares se vean afectados en la pérdida de su cultura, idioma y tradiciones.
Explicó que el municipio de Guadalupe y Calvo, cuenta con una importante presencia principalmente de O’dame y según el último censo del INEGI son 8 mil personas, quienes desde niños resguardan su cultura que es enseñada por sus padres y abuelos: “Desde niños aprenden su lengua materna, además de que les inculcan sus tradiciones y costumbres”.
Detalló que la grave situación que se vive a causa de la violencia tiene como resultado el desplazamiento forzado y consecuencias culturales, debido al desarraigo y perdida del territorio de las etnias: “Es importante destacar que las comunidades indígenas tienen una profunda conexión con su territorio, debido a que es el lugar en donde nacieron, crecieron y formaron su identidad cultural”.
Acorde al Inegi, solo 8 mil personas conforman el pueblo de los O’dame. / Foto: Rosy Reyes/ El Sol de Parral
Comentó que el desplazamiento implica el rompimiento de este vínculo, lo que puede llevar a la pérdida de conocimientos tradicionales: “Anteriormente llegaban los indígenas a danzar a la Virgen de Guadalupe que es propio de su cultura e identidad, durante la velación del 11 al 12 de diciembre en un ambiente festivo, sin embargo, se perdió esa costumbre, lo cual está relacionado también a la perdida de sus propios gobiernos”.
Comentó que en el caso de la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo se cuenta con una importante presencia de ódames, quienes han perdido su lengua materna, lo cual pudiera estar también relacionado que están mas influenciados por la realidad del mestizaje a comparación de las comunidades más alejadas como por ejemplo Dolores en donde conservan su idioma.
Detalló que el desplazamiento de sus lugares de origen y la reubicación en nuevos entornos a dificulta la conservación y continuación de prácticas culturales como la lengua, ceremonias, costumbres, entre otros aspectos: “Si han expresado esa parte del dolor y angustia de dejar sus tierras, sus lugares en donde ellos crecieron y han hecho su vida, para encontrarse a realidades diferentes enfrentando también dificultades económicas”.
Comentó que el desplazamiento genera en ellos un desafío en el que se adentra el sufrimiento debido a los cambios que se ocasiona en su cultura: ”Nuestros hermanos, sufren estos cambios, algunos en silencio, otros lo expresan con su mirar o entre ellos”. De igual forma indicó que el desplazamiento forzado es una amenaza grave para la supervivencia cultural de los pueblos indígenas, ya que puede interrumpir la transmisión de conocimientos, prácticas y valores culturales: “Debido al desplazamiento se ven obligados a irse a lugares donde hay más influencia mestiza y la cultura misma cultura se va para abajo”.
Detalló que el estado de Chihuahua cuenta con una gran riqueza indígena que se puede apreciar a través de sus pueblos originarios, por lo cual es importante que se alcance la paz y seguridad en las comunidades para que las familias puedan continuar en sus lugares de origen. Finalmente, expresó: “Debemos conservar la esperanza y pedir a Dios que inspire los corazones para que haya paz y justicia y ante los sufrimientos de nuestros hermanos no ser indiferentes y poner de nuestra parte, ayudarlos y ser afines a la situación que viven”
El colectivo Nuevo Amanecer, conformado por victimas de desplazamiento de la sierra, mencionó que el riesgo que viven es latente, tanto en el aspecto cultural como en cuestión de integridad debido a los constantes enfrentamientos y la utilización de bombas que no les permiten descansar en sus hogares.
“Lamentablemente nuestros hermanos viven bajo cielos, donde ya no se reflejan las estrellas sino las bombas que tiran a través de drones, lo cual es una situación constante de riesgo”, así lo expresaron las familias del citado colectivo. Comentaron que Guadalupe y Calvo se encuentra en foco rojo ante los constantes enfrentamientos por grupos delictivos que se mantienen en la disputa del territorio: “Nuestros hermanos están siendo afectados por esta situación, lamentablemente”
El desplazamiento forzado no solo involucra la pérdida inminente de la cultura, sino que atenta contra la integridad de los derechos humanos. / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
Detallaron que, aunque no corresponde el problema al Gobierno Municipal, buscaron la atención debido a que se busca lograr una mayor red de apoyo: “La unión siempre hará la fuerza, es por ello que tocamos las puertas por nuestra gente que nos necesita, no podemos ser indiferentes ante esta situación”
Mencionaron que es importante la creación de estrategias de seguridad que permitan una mayor cobertura para las familias y que no estén expuestas entre los enfrentamientos que se generan entre integrantes del crimen: “Nuestros niños merecen crecer en su entorno natural, no pueden ser víctimas de desplazamiento ya que esto conlleva situaciones más complejas como la falta de recursos para comenzar a vivir en lugar diferente, en donde no se tiene ni una vivienda, empleo”.
De igual forma comentaron que la lucha por lograr mejores condiciones para las familias víctimas de desplazamiento continua: “Continuamos alzando la voz por nuestros hermanos que permanecen en la sierra, ya que ellos aún se aferran a conservar sus hogares, esas tierras que han pertenecido a generaciones y que no es justo que tengan que dejarlas a causa de la violencia”.
Por su parte, el activista Gabino Gómez mencionó que se tiene detectado la forma de operar de ataques de drones con bombas, principalmente en Guadalupe y Calvo, Moris y los límites con Uruachi, por lo que las familias, al tener temor por su integridad, buscan salir de sus hogares, generándose así el desplazamiento.
“La confrontación entre grupos, lanzamiento de bombas en estos lados, es el alto riesgo que viven las familias de las diferentes comunidades, lo cual es una situación de riesgo y alarmante”, expresó. Detalló que la grave problemática de inseguridad se encuentra presente, derivado de los constantes enfrentamientos entre grupos delictivos, quienes mantienen la disputa y generan temor en la población de la zona serrana.
Asimismo, comentó que dentro de los principales riesgos se encuentran los ataques de drones con explosivos, los cuales han sido detectados principalmente en los municipios de Guadalupe y Calvo, Moris y los límites con Uruachi: “Lamentablemente la zona serrana está teniendo esta problemática”.
En la cabecera de Guadalupe y Calvo están presentes los ódames; sin embargo, estos han perdido su lengua materna. / Foto: Rosy Reyes / El Sol de Parral
En el caso de Moris, comentó que las personas que se desplazan, principalmente hacia comunidades del municipio de Cuauhtémoc: “Hablan de los drones con bombas que ponen en alto riesgo su vida”. “Lamentablemente hemos estado viendo esta situación semejante en la confrontación de los grupos que han controlado alguna zona del territorio y que ahora están siendo desplazados por otros, generando la inseguridad en las familias”, agregó.
Mencionó que este tipo de ataques generan el temor de las familias, quienes abandonan sus hogares para buscar una mayor protección. Sin embargo, su situación se complica aún más, ya que al estar lejos de sus comunidades no cuentan con vivienda, empleos ni alimentos.
Indicó que las personas víctimas de desplazamiento por la violencia enfrentan situaciones difíciles, ya que no cuentan con los recursos necesarios para salir adelante ni brindar una mejor vida a sus hijos: “Es muy difícil lo que viven lejos de sus hogares, lamentablemente”, afirmó.
A raíz de la violencia en la zona serrana familias rarámuris han buscado la ayuda en el municipio de Parral, en donde el Desarrollo Integral de la Familia ha coordinado esfuerzos para contribuir en su bienestar debido a que dentro de los grupos también se encuentran infantes.
La presidenta del DIF Municipal, Nora Carrillo informó que dentro de las atenciones que han brindado se encuentran desde el servicio médico, colchones, ropa y despensas, siendo más de 100 personas las que se han atendido desde diciembre.
Detalló que algunas de las personas cuentan con familiares que les han brindado el hospedaje durante su estancia en el municipio: “Agradecemos a todas aquellas familias que han brindado un espacio para ellos en sus hogares”. De igual forma, comentó que otro de los aspectos en los que se ha otorgado la cobertura está relacionado a la entrega de despensas, mediante lo cual se ha contribuido en su alimentación:“Vienen también pequeños, por lo que hemos apoyado para su bienestar”.
Recordó que personalmente le ha tocado brindar la atención a más de cien personas, ya que en diciembre arribo un grupo de 70, posteriormente 25 y recientemente 10: “Algunos de ellos venían con su vestimenta típica, en la que se destaca su cultura”. También señaló que debido a la situación que han enfrentado en sus pueblos o comunidades algunas de las personas han arribado enfermos o con alteraciones emocionales por lo que les han brindado el servicio médico: “Algunos de ellos aceptan la atención otros prefieren que no y es respetable”.