“El viñedo representa una oportunidad única para mostrar la vocación turística que siempre ha tenido Parral y que, por años, no se había aprovechado del todo”, afirma Terrazas.
Identidad, orgullo regional y sustentabilidad
“Aquí tuvimos 150 milímetros de lluvia y no hubo daño en las uvas. Están sanas. Eso habla del potencial del lugar y del tipo de manejo que tenemos”, explica Eduardo Pérez.
“No es que no le echemos nada al viñedo, sino que el manejo integrado se hace con productos amigables con el medio ambiente”, detalló Pérez.
Una nueva narrativa para Parral y su región
Ernesto Terrazas lo resume así: “Estamos acostumbrados a que las agencias de viajes saquen a los parralenses. Pero nuestra meta es traer visitantes y convertirnos en una ruta obligada. Ya no queremos ser solo un lugar de paso”.
La cosecha del porvenir
“Queremos que esta zona crezca, que no sea el único viñedo. Que lleguen más inversionistas, que se abran más bodegas y que Parral florezca con visitantes y oportunidades”, expresa Eduardo Pérez.
El viñedo no solo está sembrando vides; está sembrando futuro. Un futuro donde el vino no solo se bebe, sino que se convierte en sinónimo de empleo, turismo, sustentabilidad y orgullo regional.
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Se busca que en el 2030 se puedan producir 170 mil botellas de vino con la uva producida en el viñedo / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
Para 2030 la región de Valle de Rosario podría dar hasta 250 toneladas de uvas que generarían 170 mil botellas de vino, es decir cinco veces lo que actualmente se produce. Esto a través del proyecto Casa Vazqueño que busca detonar la economía de tres municipios e impulsar una industria vinícola apenas existente en el sur de Chihuahua.
En el Valle de los Olivos, al sur de Chihuahua, brota una nueva esperanza entre vides y tierra virgen: el Viñedo Casa Vazqueño. Este emprendimiento familiar no solo busca producir vino de calidad, sino reconfigurar la vocación económica y turística de toda la región. A medida que crecen las parras, también germina una industria que parecía impensable hace apenas unos años: la vitivinicultura como motor de desarrollo.
Actualmente, el viñedo cuenta con 15 hectáreas en producción y otras 8 que ya fueron plantadas en 2025. Según el experto en vitivinicultura Eduardo Pérez, se proyecta que para el año 2030 o 2031 el viñedo alcance su madurez plena con 23 hectáreas productivas, alcanzando una capacidad anual de hasta 250 toneladas de uva y la posibilidad de embotellar más de 170 mil botellas de vino, todo desde su propia bodega: “Estamos hablando de una producción equiparable a un viñedo estándar en México, con el potencial de impulsar toda la región”, destaca Pérez.
Actualmente se tienen 15 hectáreas en producción y se acaban de sembrar 8 hectáreas / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
La vendimia de este 2025 marcará un punto de inflexión. Se estima que la producción alcanzará entre 50 y 60 toneladas de uva, lo que representa un salto del 40% respecto al año anterior. Esta cosecha permitirá generar alrededor de 30 mil botellas de vino de mesa, todas elaboradas con variedades como Syrah, Malbec, Merlot y Tempranillo, que han demostrado una adaptación óptima al clima y suelo del valle. Aunque el Cabernet Sauvignon ha requerido mayor esfuerzo, se mantiene como parte de la apuesta vitivinícola.
Pero más allá de las cifras, la importancia radica en el impacto económico directo: empleos, infraestructura, inversión y consumo local. A partir de 2026, toda la vinificación se realizará en el propio viñedo, lo que significa una cadena de valor completa, desde la cosecha hasta el embotellado, sin salir del predio. Esto no solo reduce costos de traslado, sino que fortalece el ecosistema económico local: trabajadores agrícolas, técnicos, distribuidores, proveedores de insumos y servicios turísticos serán beneficiarios directos.
La estrategia detrás del crecimiento de Casa Vazqueño no se limita a la producción de vino. Apuesta también por consolidar una experiencia integral para el visitante, lo que incluye recorridos por el viñedo, degustaciones, eventos especiales y a partir del 23 de agosto un restaurante con enfoque en la autosuficiencia y el consumo de productos locales.
Para este año se espera una producción de más de 50 toneladas de uva, el año pasado fueron 30 toneladas las producidas / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
La vitivinicultura en Parral no es solo una actividad agrícola, sino una nueva forma de atraer visitantes. Casa Vazqueño se posiciona como el primer viñedo formal en el sur de Chihuahua, y con ello, el punto de partida para desarrollar una ruta del vino regional que abarque municipios como Valle de Allende, Huejotitán, Balleza y Guachochi.
Ernesto Terrazas, propietario de la operadora turística Del Mineral del Parral, resalta el potencial turístico de la zona: “Es una inversión enorme que ya impacta en la economía. Podemos atraer visitantes de Chihuahua, Juárez, Torreón… El viñedo es un atractivo muy importante.”
Si bien el proyecto vitivinícola no es operado directamente por la nueva operadora turística, se ha convertido en el punto de partida para una estrategia regional que busca posicionar a Parral no sólo como un destino histórico, sino como una experiencia integral que conjugue naturaleza, cultura, gastronomía y ahora, enoturismo.
La sinergia entre los nuevos proyectos turísticos y Casa Vazqueño promete revitalizar la economía de todo el corredor sur del estado. Sitios como El Tule, Huejotitán, el Valle de los Olivos y por supuesto, la ciudad de Parral, se perfilan como parte de una ruta enoturística que incluye hospedaje, gastronomía, producción artesanal y eventos culturales.
La estrategia turística ya está en marcha. A partir del viñedo, se están articulando paquetes turísticos que integran naturaleza, historia, gastronomía y experiencias enoturísticas como recorridos, catas, talleres y próximamente, un restaurante de cocina regional en el predio, que abrirá este 23 de agosto.
Andrés Vázquez, directivo de Casa Vazqueño, detalla que el restaurante será operado bajo una filosofía de consumo local: “Vamos a procurar que todos nuestros proveedores sean productores regionales. Ir a consumir a las grandes cadenas iría en contra de nuestros principios.”
Esta iniciativa generará alrededor de 60 empleos directos, sin contar los trabajos en campo y los beneficios para los proveedores locales. De esta forma, el vino se convierte en un hilo conductor entre sectores que históricamente operaban de forma aislada.
La cifra no es menor si se considera que, históricamente, esta zona del estado ha enfrentado retos para atraer inversiones de alto impacto. El proyecto de Casa Vazqueño, sin embargo, rompe con esa tendencia. A medida que se afianza como un nuevo polo de desarrollo turístico, su influencia comienza a notarse más allá de sus propios límites.
El viñedo de Casa Vazqueño tiene 23 hectáreas de vid sembradas, de las cuales 15 están en producción / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
El viñedo no sólo representa innovación, sino también una forma de producción respetuosa con el medio ambiente. Gracias a las condiciones naturales del Valle de los Olivos —altitud, amplitud térmica, suelo virgen y ausencia de cultivos aledaños—, es posible aplicar técnicas de manejo orgánico, una práctica poco común en México.
Este enfoque sustentable no es una coincidencia, sino parte de una visión más amplia: redefinir el modelo de desarrollo económico del sur de Chihuahua, apostando por actividades que combinan identidad, calidad y respeto por el entorno.
Para el próximo año se espera procesar el vino en el mismo viñedo / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
Parral ha sido históricamente conocida por su legado minero y revolucionario. Pero hoy, gracias al impulso de proyectos como Casa Vazqueño y la coordinación con la nueva operadora turística, la ciudad empieza a construir una nueva narrativa de destino: una ciudad viva, que ofrece experiencias, sabores y paisajes únicos, con vocación para el turismo nacional e internacional.
“Estamos acostumbrados a que las agencias de viajes lleven a los parralenses a cualquier parte del mundo. Pero nuestra apuesta es traer a la gente del estado y del país a conocer la región sur. Queremos dejar de ser sólo un lugar de paso y convertirnos en un destino completo”, detalla el empresario.
La participación de Casa Vazqueño en iniciativas como La Vena de Oro, programa estatal que busca activar el turismo del sur del estado desde Jiménez hasta Parral, refuerza esta visión. El vino es solo el inicio: alrededor de él, se están construyendo proyectos de gastronomía, hospedaje, cultura y experiencias rurales que posicionan a Parral en una nueva liga turística.
El impacto del viñedo no se limita al turismo. Como explica Terrazas, la derrama económica generada por los visitantes se distribuye entre múltiples sectores: hoteles, restaurantes, guías de turistas, transportistas, comerciantes, productores de artesanías, y más.
Para este 23 de marzo se contempla inaugurar el restaurante / Foto: Marcos Merendón / El Sol de Parral
Casa Vazqueño no solo cultiva uvas, sino confianza en el futuro. Un futuro en el que los jóvenes podrán trabajar en su tierra sin migrar, en el que los visitantes conocerán la riqueza cultural y natural de Parral, y en el que el vino se convertirá en emblema de orgullo regional.
El proyecto, impulsado por el empresario Fidencio Vázquez, busca ir más allá del éxito individual. La visión es colectiva: que más emprendedores apuesten por el vino, que se consolide una industria regional sólida y que Parral deje de depender únicamente de las actividades económicas tradicionales.
Parral ya no sólo será recordado por su historia minera y revolucionaria. También, por el sabor de los vinos de la región, el aroma de sus campos y la calidez de su gente que, día a día, cultiva no sólo la tierra, sino el porvenir de una ciudad que mira al futuro con copa en mano.
Mientras se afinan las primeras etiquetas de esta nueva vendimia, el aroma de la esperanza ya inunda el Valle de los Olivos. En cada botella no sólo se embotella vino: se encapsula el trabajo de una región que ha decidido mirar al futuro, con los pies en la tierra… y la copa en alto.