Pensé que “aquí vamos a quedar”: familias sobreviven a la inundación
Mientras muestra la carpa que habilitaron provisionalmente en la azotea y una silla en la que están amontonadas las cobijas con las que pudieron cubrirse del frío pide ayuda porque su familia no tiene dinero, ni alimento.
Vecinos se unen frente a la tragedia
También muestra el único pozo de agua que no se contaminó en esa área y cuya propietaria facilitó para los afectados. A un costado, está colgada una lona para que la gente que lo necesite se cubra mientras se baña.
Ricardo estaba reportado como desaparecido desde el pasado 23 de marzo; campesinos localizaron el cuerpo en la junta auxiliar de Matzatzongo de Guerrero
La localidad perteneciente al municipio de Xicotepec pasó casi 48 horas incomunicada debido a deslaves. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla
En la calle y entre restos de lodo, damnificados por el desbordamiento del río San Marcos, en La Ceiba, improvisaron un fogón en el que cocinaron cerdos. Los animales murieron debido a la inundación y se convirtieron en la única opción para comer para familias que se quedaron sin hogar debido a los estragos de la tormenta tropical Raymond.
La localidad perteneciente al municipio de Xicotepec pasó casi 48 horas incomunicada debido a deslaves. En las colonias de las orillas, las personas se han visto obligadas a pasar la noche en los segundos pisos de casas que sus propios vecinos han ofrecido como refugios, con la intención de mantenerse cerca de sus hogares y evitar la rapiña.
No tienen agua potable ni energía eléctrica y mientras se lamentan por lo ocurrido echan mano de cualquier herramienta e incluso de ollas para sacar el lodo que quedó acumulado en sus casas y que cubrió casi metro y medio de altura, dejando inservibles muebles y electrodomésticos.
La mayoría de los afectados viven de la agricultura y la ganadería, de tal forma que las lluvias también les arrebataron la posibilidad de tener ingresos. Desesperados, piden ayuda al gobierno que, hasta la tarde de este sábado, ingresó a la localidad ante la sorpresa de la gente que vio pasar más de 20 vehículos oficiales y patrullas.
“No vine antes porque no se podía”, explicó el gobernador Alejandro Armenta Mier a la gente que corrió en busca de ayuda al ver pasar su camioneta. El mandatario expuso que el agrietamiento de la carretera Xicotepec - Huauchinango y los diversos deslaves le habían impedido llegar a ese punto; sin embargo, se comprometió a iniciar el censo de daños materiales a partir del lunes para reponer los enseres.
La inundación del jueves por la noche sorprendió a Virginia Cortés Ramírez, una mujer de la tercera edad, que se encontraba con sus dos nietos, su hermana y su madre, ambas imposibilitadas para caminar debido a fracturas en las piernas.
Narra que logró poner a salvo a su madre cargándola y colocándola sobre una barra de servicio que tiene en la cocina, aun así el agua la alcanzó. Cuando su hermana y sus nietos prácticamente ya nadaban dentro de la casa uno de sus vecinos llegó a auxiliarlos. “Para esa hora pensé: aquí nos vamos a quedar, Dios dirá si hasta aquí es nuestro destino”, recuerda.
El mismo vecino le ofreció alojamiento en el segundo piso de su casa, en donde su hermana y su madre permanecen postradas en una cama porque no tienen sillas de ruedas o apoyo para moverse. Desesperada, la jefa de esa familia pide ayuda al gobierno para sus dos enfermas.
Algunos habitantes se han alimentado con los animales que perecieron en la inundación. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla
A una cuadra del lugar, Minerva Gabriel Mérida muestra su casa invadida de lodo, debido a que ahí concluye una calle y, por consecuencia, el agua impactó con toda su fuerza. La mujer de la tercera edad narra que tardó una hora para llegar al albergue habilitado en el centro de La Ceiba porque nadaba contra la corriente.
“Me despertó el ruido de los carros de mis vecinos, pero ya cuando quisimos salir el agua nos llegaba hasta el cuello, yo ya no sabía ni qué hacer porque venían palos, botes y de todo nos pegaba en el agua, pero me agarré de un poste y con ayuda de mi hijo logré llegar”, comenta.
Inés Cruz Barrera, de 68 años, durmió dos noches en la azotea de su casa, con dos nietos de seis y siete años de edad, su hija y yerno. No alcanzaron a salir y optaron por subir con apoyo de una escalera de madera. Ahí quedaron atrapados hasta que el nivel del agua disminuyó.
En la colonia Campo de Aviación, Marco Antonio Vite Pérez y su mamá Diógenes Pérez Hernández habilitaron un cuarto ubicado en el segundo piso como dormitorio temporal. En cobijas tendidas en el piso rústico, su familia y otras tres han pasado las últimas dos noches.
Personas perdieron todos sus enseres y han dormido en los techos de sus casas o con vecinos. / Foto: Erik Guzmán / El Sol de Puebla
Con cierta actitud positiva, el joven comenta que para desgracia de una de sus vecinas su ganado murió ahogado, pero el hecho terminó beneficiándole a él y a otras familias porque la mujer autorizó que ingresaran a los corrales y destazaran a los cerdos para cocinarlos.
Leonardo Sánchez Gaona y otros jóvenes que viven en el centro, donde el agua no afectó las viviendas, se organizaron para distribuir ropa y agua embotellada. La gente que lo necesita corre al ver pasar los vehículos con la esperanza de tener algo limpio y seco para ponerse.
Son varios los vecinos que replican dicho acto de solidaridad y que se han acercado a ofrecer alimentos y artículos de higiene personal a colonias como Francisco Villa, Gilberto Camacho, Carretera Vieja, San Marcos, Cristina Rosas, Manguitos y Viveros.