Animalistas colocan casas para perros callejeros detrás del Museo del Ferrocarril
Las casas, que ocupaban un espacio aproximado de tres por un metro dentro de un paso peatonal, no obstruían el tránsito ni interferían con el servicio público
Las casas, que ocupaban un espacio aproximado de tres por un metro dentro de un paso peatonal, no obstruían el tránsito ni interferían con el servicio público

Patricia Calvillo
La Casa de Lili y Defensores del Bienestar Animal, dos organizaciones civiles de San Luis Potosí se inconformaron porque recientemente autoridades de la Ciudad les retiraron de la vía pública, casas para perros que habían improvisado justo detrás del Museo del Ferrocarril “Jesús García Corona” y junto a la “Alameda Central Juan Sarabia” de la capital potosina.
Ahora piden la intervención de las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del Estado y al Gobierno Municipal para que se les permitan estos espacios de cuidado.
Se trata de un espacio público de la ciudad de San Luis Potosí donde se ha despertado indignación entre defensores del bienestar animal porque habían colocado ahí una especie de refugio improvisado con techo, agua y alimento para los peeros salvajes que hay en ese lado de la ciudad.
Cabe apuntar, que los animalistas indican que ese sitio es destinado a camiones urbanos, es utilizado como base o paradero del transporte público de la capital, un espacio que no pertenece al museo, sino que forma parte de la infraestructura urbana concesionada para el servicio de transporte urbano.
Desde hace muchos años, en este sitio habitan perros en situación de calle, en su mayoría de edad avanzada, algunos enfermos, pero de carácter dócil e inofensivo. Son animales que han hecho de este espacio su refugio y que, de acuerdo con quienes los conocen, no representan riesgo alguno ni para la ciudadanía ni para la operación del transporte público.
Con la intención de brindarles protección básica contra las bajas temperaturas que se han pronosticado, la lluvia y el sol, el pasado sábado 10 de enero la asociación civil La Casa de Lili colocó tres casas de madera.
Se trató de una acción humanitaria y pacífica, realizada sin afectar a terceros y con el conocimiento y respaldo del Gobierno Municipal, encabezado por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien en diversas ocasiones ha manifestado públicamente su apoyo a las acciones ciudadanas en favor del bienestar animal.
Las casas, que ocupaban un espacio aproximado de tres por un metro dentro de un paso peatonal, no obstruían el tránsito ni interferían con el servicio público. Además, contaban con el nombre de la asociación y un número telefónico claramente visibles, lo que permitía cualquier contacto o aclaración en caso de ser necesario.
Sin embargo, de manera sorpresiva y sin previo aviso, las casas fueron retiradas y desaparecidas. No hubo diálogo, notificación ni explicación oficial. Para la asociación y para la ciudadanía que apoya esta causa, para los activistas, el acto refleja una profunda falta de empatía, sensibilidad y respeto tanto por la vida animal como por el esfuerzo ciudadano destinado a proteger a seres vulnerables.
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Ante esta situación, La Casa de Lili y Defensores del Bienestar Animal exigen la reposición inmediata de las casas retiradas, así como la reposición del costo económico de las mismas, ya que fueron adquiridas con recursos propios y donaciones ciudadanas destinadas exclusivamente al cuidado de los animales.
También solicitan respeto a las acciones de protección animal que se llevan a cabo en espacios públicos, siempre que no contravengan la ley ni generen afectaciones sociales.
Aunque al poco tiempo de hacerse pública la denuncia se volvieron a colocar las casas de estos animales, los activistas apelaron a que las autoridades garanticen “una ciudad más empática, humana, solidaria y respetuosa con todos las formas de vida”.