Localjueves, 20 de marzo de 2025
De la madera al tiempo: la propuesta artesanal de Paulina Rangel en Soledad
A sus 20 años, ha convertido su oficio en una forma de reivindicar la identidad de Soledad a través del Reloj de Sol soledense
A sus 20 años, ha convertido su oficio en una forma de reivindicar la identidad de Soledad a través del Reloj de Sol soledense

Paulina Itzel Rangel no solo crea piezas artesanales, sino que reconstruye un vínculo con el tiempo a través de su trabajo. A sus 20 años, ha convertido su oficio en una forma de reivindicar la identidad de Soledad de Graciano Sánchez, un municipio cuya riqueza artesanal ha permanecido en las sombras. Su más reciente proyecto, el Reloj de Sol soledense, no es solo una pieza decorativa, sino un intento por reavivar la conexión entre el pasado y el presente con técnicas que recuperan la calidez de la madera natural.
“Para mí significa impulsar a mi municipio desde un aspecto que había sido descuidado”, dice con convicción. Y es que su trabajo no surgió de la casualidad, sino de un proceso de prueba y error, de investigación y de una paciencia que solo los artesanos conocen bien. “Se tuvo que pasar por un proceso de investigación, hacer muchas pruebas, desechar muchas piezas hasta alcanzar la calidad con la que cuentan y que han sido muy bien aceptadas”.

En su taller, la madera es el material primordial. No es solo por tradición, sino porque permite que cada pieza conserve la huella de quien la elabora. “Es la que se usaba en tiempos antiguos en las artesanías y da una apariencia más humana porque denota la mano de obra del artesano”, explica. Sus creaciones no se limitan al reloj de sol —que fabrica en dos tamaños, de 19 y 10 cm—, también elabora carretas de madera a escala, otra referencia a los oficios de antaño.
Paulina empezó a los 15 años, pero su vínculo con la madera viene de antes. Su abuelo fue tallador y, aunque no creció entre herramientas de carpintería, siempre le gustaron las manualidades. Con los años, encontró en la artesanía una forma de narrar la historia de su comunidad. Para ella, lo más valioso de este camino ha sido despertar el interés por una pieza que une la ciencia con el arte, que no solo es un objeto de exhibición, sino un testimonio del ingenio humano.

Cuando se le pregunta si los artesanos cuentan con suficiente apoyo, su respuesta es clara: más que esperar respaldo institucional, es necesario que ellos mismos apuesten por su trabajo. “Más que un apoyo oficial, debe haber interés en invertir por parte de los artesanos y ser autosuficientes”, afirma.
Las piezas de Paulina pueden encontrarse en distintos puntos de Soledad y San Luis Potosí: en la librería parroquial del municipio, la hemeroteca de la UASLP, el restaurante La Cafetería en la calle Matamoros y la oficina del cronista municipal. Su taller, ubicado en el centro de Soledad, es el corazón donde la madera cobra vida y el tiempo se moldea con las manos.
