Denuncian crisis laboral en el Hospital IMSS-Bienestar de Soledad
Los afectados afirman que han sido pacientes porque se les ha prometido basificación “el próximo año”, “en el siguiente paquete”; tienen 15 años esperando una base
Los afectados afirman que han sido pacientes porque se les ha prometido basificación “el próximo año”, “en el siguiente paquete”; tienen 15 años esperando una base

Patricia Calvillo
A más de 15 años de su apertura, el Hospital General de Soledad de Graciano Sánchez enfrenta una profunda crisis laboral. Pues recientemente trabajadores de la institución sanitaria que ahora pertenece al IMSS-Bienestar, denuncian que, con más de una década de servicio, siguen esperando una base laboral que les garantice estabilidad, derechos y certidumbre. La espera, dicen, ha sido larga y llena de promesas que se esfuman sexenio tras sexenio.
Desde el gobierno de Fernando Toranzo Fernández (2009-2015), pasando por Juan Manuel Carreras y hasta el actual, los empleados de este hospital han permanecido bajo esquemas precarios de contratación, contratos por seis meses, por tres meses, incluso por periodos que dejan intencionalmente dos días sin pagar para evitar el reconocimiento de antigüedad.
“Yo tengo 15 años trabajando aquí y nunca me han dado base. A otros que tienen uno o dos años ya se las dieron”, relató uno de los trabajadores, quien pidió el anonimato por temor a represalias.
La queja es generalizada entre cerca de 80 trabajadores que no fueron considerados en los recientes procesos de basificación. Afirman que mientras ellos siguen esperando justicia laboral, otros con menor antigüedad, algunos con solo un año laborando, ya disfrutan de los beneficios de una plaza formal.
“Nos dan contratos de tres meses, nos descansan dos días sin pagar y nos los descuentan. Así no generamos antigüedad. Nos traen así desde hace años”, denuncia otro trabajador afectado.
Esta precarización no solo afecta a áreas administrativas o de apoyo. Muchos de los trabajadores excluidos del proceso participaron activamente durante la pandemia por COVID-19, algunos incluso enfermando gravemente, sin que eso se tradujera en reconocimiento ni estabilidad.
Una de las inconformidades más sensibles entre el personal es la falta de transparencia en la asignación de plazas. Mientras a médicos y personal de enfermería sí se les otorgaron bases (aunque no a todos), también se entregaron plazas en áreas como cocina, donde, según denuncias, algunas personas con apenas un año de antigüedad fueron favorecidas.
“La jefa de Recursos Humanos tiene base desde hace años. Pero ahora su hermana, que apenas tenía un año en cocina, también recibió base. Así como ella, otros tres o cuatro del área de cocina fueron beneficiados. ¿Y nosotros, con 10 o 15 años, qué?”, cuestiona otro trabajador, visiblemente molesto.
El personal asegura que ni siquiera se ha seguido el criterio de premiar a quienes estuvieron en primera línea durante la pandemia. La consigna parece ser otra.
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Los afectados afirman que han sido pacientes porque se les ha prometido basificación “el próximo año”, “en el siguiente paquete”, o “cuando se liberen nuevas plazas”, pero la espera se ha convertido en un ciclo de frustración.
“Nos dicen que esperemos, pero ya vamos para 15 años. Nos dan largas y contratos por tres meses. Y en diciembre otra vez lo mismo. Nos descansan, nos descuentan, nos vuelven a contratar. No es justo”, recalcan.
Los trabajadores exigen que el IMSS-Bienestar revise a fondo la situación en el Hospital General de Soledad, quieren que se transparente el proceso de basificación, que se reconozca la antigüedad real del personal, y que se investigue si hubo irregularidades o favoritismos en la asignación de plazas.
“No pedimos nada regalado. Solo queremos justicia laboral, después de tantos años sirviendo al sistema de salud pública, incluso arriesgando nuestras vidas en pandemia”, concluyen.