“El catéter se encarnó”: paciente renal denuncia negligencia en la Clínica 50 del IMSS
El dispositivo fue colocado tras una fallida cirugía en la Clínica 50; además, el instituto no consideró urgente atenderla
El dispositivo fue colocado tras una fallida cirugía en la Clínica 50; además, el instituto no consideró urgente atenderla

Patricia Calvillo
La derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, Graciela García, denuncia que durante más de medio año, vivió con un catéter vencido en su cuerpo, el cual hasta llegó a encarnarse. Lo anterior, porque es paciente renal en espera de una operación que con el paso del tiempo se le ha postergado en la institución, bajo muchos pretextos.
El dispositivo fue colocado tras una fallida cirugía en la Clínica 50 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde desde febrero de este año, ha enfrentado trabas médicas que deterioraron su salud y la orillaron a buscar atención medica por su cuenta.
El pasado 18 de febrero la operaron para sacarle una piedra del riñón, pero no pudieron porque era demasiado grande y el IMSS no contaba con un láser flexible para romperla, pero como solución provisional, le colocaron un catéter doble J con la idea de evitar complicaciones mientras se definía un nuevo procedimiento. Sin embargo, la falta de recursos, la carencia de personal médico y la negativa institucional a facilitar alternativas agravaron su estado.
“El catéter se encarnó un poquito en el riñón. Sí, me causó ciertos problemas de hecho en este momento y no le miento en este momento tengo el dolor fuerte del lado izquierdo, mucha fatiga, dolor de espalda, ya no puedo trabajar, mi trabajo es muy pesado y la espalda me duele bastante sentada, parada, como este es una fatiga y un cansancio que, pues Dios si no quiera que se me hayan dañado los riñones, porque pues nada más era una piedrita lo que me iban a quitar”.
Antes de la cirugía sus riñones se encontraban en buen estado, pero ante la ausencia de seguimiento por parte del IMSS, ahora busca una valoración externa con un nefrólogo para saber si hay daño derivado del tiempo que pasó con el catéter vencido.
Relata que su urólogo en el IMSS, el doctor Orozco, tramitó una transferencia a un hospital en Monterrey, donde sí cuentan con láser flexible, pero meses después recibió la respuesta, su caso no era considerado urgente “la persona que está encargada de eso en la clínica 50, lo pone escrito. Él me dijo que se me rechazó la cirugía, porque no es una cirugía de gravedad y se puede hacer aquí en San Luis. Y aparte no le entendían a la letra del doctor, que para el próximo envío el doctor describiera bien, entonces este, pues prácticamente fue un rotundo no, después de dos meses de espera que me mandaran a Monterrey”, lamentó.
Ante la falta de opciones, consideró pagar por la renta de un láser externo para que el procedimiento pudiera realizarse en San Luis Potosí “La renta costaba 14 mil 600 pesos, cuando yo fui a solicitar el acceso, la persona encargada de la dirección me dijo que no, porque ella no quería tener problemas porque es una institución que no debe de pedir algún medicamento, algún aparato para una cirugía, entonces ellos podrían tener problemas si ellos me dejaban pasar el láser, pero yo lo hice, porque a mí me lo sugirió el urólogo”.
Su cirugía estaba agendada para el 1 de julio, pero fue cancelada minutos antes de entrar al quirófano. “me voy con la directora que es la doctora Corona y me dice, pues que por el momento no se me podía dar el servicio porque el seguro no cuenta, no contaba en ese momento con urología, porque andaban de vacaciones, me dijo el doctor llega para tal día de vacaciones, usted venga a buscarlo y a ver a ver qué le dice”.
Cuando se le informó que no había urólogos disponibles para realizar la cirugía, pidió una explicación “de hecho me hizo el comentario que los doctores no quieren trabajar en el IMSS, porque no les llega su paga. Entonces uno como derechohabiente, pues paga el seguro semana tras semana y no les pagan a los doctores, es una cosa que a lo mejor dirección no puede arreglar, pero pues eso fue lo que me dijo”.
Denuncia que no hay personal de guardia durante el periodo vacacional, lo que según observó afectó no solo su procedimiento, sino el de muchas otras personas en lista de espera. En esa misma jornada se suspendieron otras cirugías por falta de especialistas como oftalmólogos y ortopedistas.
Regresó el 14 de julio con la esperanza de reprogramar, pero la directora estaba ausente y el médico en turno le informó que no podía agendar nada “ya no podía hacer, solo gotas con sangre. Me dijo que fuera a urgencias, pero ahí no hay ni una torunda con alcohol. Los médicos son puros pasantes. Un doctor de planta no hay”.
Finalmente consiguió la operación para el 24 de julio, pero una pasante quien ejecutó el procedimiento, mientras que titular solo supervisaba, lo mismo ocurrió con la anestesia, un practicante intentó aplicarla en varias ocasiones sin éxito.
“Me pusieron cuatro piquetes de anestesia, el primero lo hizo, pero no lo hizo bien una segunda oportunidad lo volvió a hacer y no quedó bien una tercera oportunidad lo volvió a hacer y no quedó bien. El doctor le estaba diciendo es que te cruzaste, le estaba dando indicaciones de cómo lo hiciera cuando iba a hacer una cuarta vez, yo le dije al doctor, disculpe, pero me la puede hacer usted porque yo ya estoy muy lastimada, esto duele mucho, estoy sentada y corre en riesgo de qué me lastime. Fue hasta entonces que el médico intervino directamente. Ahí estaban los doctores titulados, pero quienes realizaron todo fueron practicantes”.
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Desde entonces, sufre de dolor en la espalda baja, fatiga y dificultad para respirar, además de un dolor de cabeza persistente que atribuye a un posible daño en un nervio durante la anestesia, luego de una revisión general de un especialista al que debió acudir ante la omisión de atenciones.
Narra que el día que le cancelaron la cirugía también pasó lo mismo con las operaciones de oftalmología, ortopedia no había urólogos, ni oftalmólogos, ni ortopedistas. Incluso pacientes provenientes de municipios como Moctezuma fueron rechazados en la Clínica 50 por no contar con radiólogo disponible, a pesar de tener el aparato para los estudios.
En años anteriores fue bien atendida por el IMSS, pero lo que ha vivido recientemente refleja una caída profunda en la calidad del servicio “antes me atendían bien. Incluso tuve a mi hijo ahí, en su momento me atendieron bien a mí, pero desde la pandemia todo se fue a pique. Las enfermedades no se agravan por lo que son, sino por los tiempos tan largos entre una consulta y otra”.