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Localdomingo, 2 de noviembre de 2025

Exhumaciones en el Panteón de Soledad: tres sepultureros revelan los secretos de su oficio

Paulino, Tereso y Raymundo hablaron sobre sus tétricas vivencias, como cuando destaparon una tumba y encontraron un cuerpo boca abajo... ¿la razón? este habría sido enterrado aún con vida

Bertha Escalante

Tan solo en este año, Paulino, Tereso y Raymundo, han realizado la exhumación de alrededor de 15 personas, y aunque se van acostumbrando a ese trabajo, nunca dejan de sorprenderse.

Protocolo legal de exhumación

El protocolo legal para la exhumación de un cuerpo refiere en principio, demostrar el parentesco con la persona fallecida, éste debe ser en primer grado, es decir, padre, madre, hermano, esposo o hija e hijo.

Posteriormente contar con el título del terreno donde se encuentra la tumba, pagar los derechos correspondientes, ubicar físicamente la tumba y ver las condiciones en que se encuentra.

Las personas encargadas de realizar este trabajo, deben contar con protección personal como un overol, guantes y cubre bocas, insumos proporcionados por la administración del Panteón.

Como requisito principal, la persona fallecida debe contar con al menos ocho años de haber sido sepultada para que haya terminado su proceso de descomposición y su exhumación no represente riesgos en la salud de los sepultureros.

Proceso

Al iniciar los trabajos de exhumación de un cadáver, se comienza abriendo la “tapa” de la lápida por el lado de los pies, se saca el ataúd, se coloca en un lugar firme y se procede a abrirlo.

Luego se deja por espacio de 20 a 30 minutos aproximadamente según sea el caso, para que se “vayan” los olores a descomposición que se encierran en el ataúd durante el proceso natural de deterioro del cuerpo.

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Posteriormente se comienza a sacar las “piezas”, comenzando por los pies, la tibia, los huesos de los muslos, el coxis, la caja torácica, los brazos y finalmente el cráneo, comentó Raymundo Martínez Tello.

Hay ocasiones en que el cuerpo se queda pegado en la plancha ese es otro procedimiento.

Ritual de permiso

La limpieza después de una exhumación, es simple, lavarse las manos, y un buen baño comentó Raymundo, quien destacó que para ser sepulturero y tocar cadáveres, debe serse fuerte, “de mente y de espíritu, para no llevarse la vivencia –o el muerto- a casa”.

Tétricas vivencias

“La familia preguntaba porque estaba volteado, y con horror coincidimos en que en que debió estar con vida cuando fue enterrado, había marcas en el interior que reflejaban cómo es que se había volteado”.

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