La Feria Nacional del Libro celebrará medio siglo de historia del 13 al 22 de marzo de 2026 en el Centro Cultural Universitario Bicentenario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, consolidándose como uno de los encuentros literarios más importantes del país y como una de las apuestas culturales más sólidas de la región. Se busca fomentar la lectura en los sectores de la población, pero también venderlos.
La presentación oficial estuvo a cargo de las funcionarias de la máxima casa de estudios, Patricia Flores Blavier y Cintia Valle Meade, quienes destacaron la evolución de un proyecto que comenzó como iniciativa universitaria y que, con el paso de las décadas, logró convocar no solo a la comunidad académica, sino al público en general. La feria, señalaron, es reflejo de la vocación cultural de la universidad y de su aspiración de mantenerse como una de las más importantes del país, con uno de los proyectos culturales más relevantes de su territorio.
Entre los invitados de esta edición se encuentran Juan Villoro, Laura Restrepo, Javier Velasco, José Gordon, Georgina Zarega, Benito Taibo, Isabel Revueltas, Alejandro Rosas, Valentina Luján y Ana García Junco, entre otros autores que participarán en presentaciones, charlas y encuentros con lectores.
En el contexto nacional, las cifras de lectura siguen siendo un desafío. De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial, CNIE, el promedio es de tres libros por habitante al año. Sin embargo, se trata de una estadística basada en compra de libros, no necesariamente en lectura efectiva. El autori, Benito Taibo, ha señalado que los libros suelen compartirse entre dos o tres personas, lo que ampliaría el alcance real de cada ejemplar y ayudaría a explicar por qué las ferias del libro y los espacios culturales suelen registrar alta asistencia.
La construcción de lectores, subrayan los organizadores, se concentra especialmente en los niveles de secundaria, preparatoria y universidad, donde se desarrolla una mayor capacidad de comprensión y análisis. Por ello, uno de los públicos prioritarios de la feria es el universitario, sin descuidar a las infancias. La meta es involucrar a estudiantes de distintas instituciones de la región y fortalecer el hábito lector en una etapa clave de formación.
La sede será el Centro Cultural Universitario Bicentenario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, espacio que por segundo año consecutivo albergará la totalidad de las actividades, en una edición que conmemora los 50 años de una feria que nació del esfuerzo de estudiantes y maestros bajo el nombre de Feria Estudiantil Universitaria, instalada originalmente en el edificio central de la institución.
En cuanto a la respuesta del público, el cambio de sede marcó un punto de inflexión. Durante años, la feria se realizó en el edificio central, considerado el corazón histórico de la universidad, donde se registraba un promedio de 11 mil asistentes a lo largo de los días de actividades. El año pasado, ya en el Centro Cultural Universitario Bicentenario, la cifra ascendió a 13 mil visitantes. Además de incrementar la asistencia, el nuevo espacio permitió atraer a sectores que no suelen acudir al centro histórico o que enfrentan dificultades para hacerlo. El reto ahora es sumar tanto a quienes tradicionalmente asistían como a nuevos públicos.
Sobre las tendencias de venta, los organizadores señalaron un fenómeno interesante, que es que, lo que más se vende son libros de desarrollo humano, aunque no necesariamente son los más leídos. En contraste, el segmento infantil destaca por su enorme potencial. Actualmente, prácticamente todas las editoriales cuentan con proyectos dirigidos a niñas y niños, muchos de ellos con una fuerte apuesta gráfica y de diseño.
México se ha consolidado como un país que diseña, edita, fabrica y publica una gran cantidad de libros infantiles de alta calidad, obras que incluso están atrayendo a lectores adultos por su belleza y propuesta estética.
A 50 años de su nacimiento, la Feria Nacional del Libro reafirma su vocación universitaria y su compromiso con la formación de lectores, en un contexto donde los jóvenes también leen a través de dispositivos digitales, exploran nuevos formatos y amplían las fronteras tradicionales del libro. Se persigue ser ese espacio de imaginación, creación y encuentro que dialogue con las formas contemporáneas de lectura y que mantenga viva la conversación cultural en San Luis Potosí y en el país.