Localsábado, 25 de enero de 2025
Honran a las 6 víctimas de los bombazos del 75 en San Luis Potosí
El ataque fue atribuido a movimientos sociales, pero para las víctimas, el autor fue el gobierno estatal
El ataque fue atribuido a movimientos sociales, pero para las víctimas, el autor fue el gobierno estatal

El 25 de enero de 1975 tres explosiones cimbraron a la Capital potosina, y especialmente a seis familias de personas inocentes que perdieron la vida en los ataques.
La madrugada del 25 de enero de 1975 tres bombazos aturdieron el Centro Histórico, las primeras detonaciones ocurrieron en Plaza de Armas y en el Pasaje Hidalgo, la tercera fue en Álvaro Obregón; las explosiones causaron la muerte de seis personas: dos de ellas quedaron tendidas frente a la tienda Sears en la Plaza de Armas, otra más en la esquina de Arista e Hidalgo, y tres frente al banco ubicado en la esquina de Allende y Álvaro Obregón.

Fue en este último punto donde perdió la vida Juan Zarazúa López, padre de José Zarazúa Zapata, quien a 50 años de los hechos se reunió con otros amigos para honrar a los caídos. En aquel entonces tenía 20 años, y califica el hecho como un acto de intimidación y represión por parte del gobierno de Guillermo Fonseca Álvarez, ya que en ese momento había luchas estudiantiles en contra del alza a la tarifa al transporte, y varios jóvenes -compañeros de la preparatoria- fueron detenidos como presuntos responsables de los ataques, pero luego de una semana fueron liberados al no encontrar pruebas en su contra.

Señala que esto es muestra de que el acto terrorista en realidad fue orquestado por el gobierno, ya que después de liberar a los estudiantes, no hubo más esfuerzos por aclarar los hechos, “en 1975 estábamos en plena guerra sucia, era una guerra propiciada por el gobierno para llevar a cabo la represión, la persecución de la gente que no estaba de acuerdo con el gobierno”.
Ese día, su padre había acudido al banco para cobrar una pensión, y resultó herido por las esquirlas que se desprendieron del artefacto explosivo; él era el sustento de la familia, y después de lo ocurrido don José y sus hermanos que entonces tenían la mayoría de edad, tuvieron que comenzar a trabajar para solventar los gastos de la familia, y aún en la adversidad lograron estudiar una carrera profesional.
Este sábado se reunió con algunos amigos frente al banco y colocaron una corona “en recuerdo a los caídos del 25 de enero de 1975”, como una forma de mantener vivo no sólo el recuerdo de su padre, sino la denuncia social por los actos represores del gobierno.