Serán aproximadamente 540 mil alumnos y 32 mil docentes de cerca de 8 mil planteles educativos los que suspenderán actividades académicas durante este receso escolar.
La ruta contará con unidades eléctricas y será gratuita; incorpora la posibilidad de establecer convenios con los municipios para habilitar rutas alimentadoras
El agua ha afectado viviendas, al ganado y la agricultura de la región / Cortesía / Vecinos afectados
Todavía hay gente que se resguarda de las inundaciones, en el municipio de de San Vicente Tancuayalab en San Luis Potosí. En una de sus comunidades, Jalpan de Serra, ha vivido en días recientes una de las peores emergencias en décadas, luego de que la presa de Zimapán fuera abierta, provocando una creciente repentina que afectó gravemente a varias comunidades de la región. No tuvieron pérdidas humanas pero el agua acabó con sus viviendas, patrimonio, ganado y agricultura.
De acuerdo con María Salomé Torres Tovar, trabajadora administrativa del CBTA 257, la institución educativa no sufrió daños estructurales, aunque sí fue afectada por la entrada de agua en algunas zonas como el almacén. Las actividades escolares fueron suspendidas, no por daños en las instalaciones, sino por solidaridad con la comunidad. La mayoría del alumnado proviene de zonas rurales que sí resultaron severamente dañadas, y muchas familias se encuentran en estos momentos en algunos albergues, pero otros siguen esperando a que alguien los saque de sus techos donde se resguardaron de los niveles del agua.
Desde que se desató la emergencia, el personal del plantel ha organizado centros de acopio para reunir víveres, ropa y otros artículos de primera necesidad. Además, han comenzado a preparar alimentos para ser entregados directamente en los refugios temporales. Se encuentran trabajando de la mano con el DIF Municipal para coordinar estas acciones.
Explicó que el aviso sobre la apertura de la presa fue emitido por autoridades de la CONAGUA. Sin embargo, muchas familias decidieron no abandonar sus hogares pese al riesgo. Como consecuencia, varias personas quedaron atrapadas en sus casas, muchas de ellas refugiadas en los techos por más de 24 horas, esperando ser rescatadas.
“Muchos de nuestros estudiantes fueron rescatados desde los techos de sus casas”, relató la representante. El nivel del agua en algunas viviendas alcanzó entre 1.40 y 2 metros de altura. Se estima que comunidades como Rincón Brujo, Tantoco y zonas cercanas a El Higo fueron de las más perjudicadas.
Población de la Huasteca se une para juntar y enviar víveres a damnificados / Cortesía / Vecinos afectados
Una de las razones por las que los rescates se han demorado es la falta de equipo adecuado por parte de Protección Civil local. Aunque ha habido una fuerte movilización de voluntarios y autoridades municipales, fue hasta el fin de semana que elementos de la Marina y el Ejército llegaron con lanchas motorizadas especiales, necesarias para acceder a las zonas más inundadas. Aun así, hay muchas familias que continúan sobreviviendo como pueden en las techos, dónde se encuentran desde el viernes.
“Sí hay niños, personas de la tercera edad, muchos ya están enfermos”, señaló. A pesar de los esfuerzos, muchas familias continúan atrapadas y sin acceso a medicamentos ni alimentos. Se están habilitando más albergues, ante la llegada de nuevos desplazados.
La pérdida material es total para muchas familias. Se han reportado daños irreparables en viviendas, electrodomésticos, ropa y, especialmente, en cultivos y ganado. La flor de cempasúchil, que representaba una fuente de ingresos importante para los habitantes de esa zona en esta temporada, fue arrasada por el agua.
Hasta el momento no se han reportado ataques de fauna silvestre como cocodrilos o lagartos, aunque la representante reconoció que existen riesgos sanitarios por el agua contaminada. “Después de esto, lo que viene son las infecciones”, advirtió, al referirse al agua que viene desde la presa arrastrando desechos.