Las fichas de búsqueda no deben retirarse ni dañarse: CNDH y buscadoras
En un país donde más de 100 mil personas continúan desaparecidas, las fichas se han convertido en uno de los pocos recursos visibles y constantes que tienen las familias para sostener la esperanza
Alejandra Ruiz
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) lanzó un llamado nacional en donde señalan que las fichas de búsqueda de personas desaparecidas deben ser respetadas, observadas y difundidas, y no deben ser retiradas de los espacios públicos.
“Ese rostro puede parecerte familiar, ese nombre puede hacer eco en tu memoria. La diferencia entre observar y mirar puede salvar una vida”, señala la CNDH.
En un país donde más de 100 mil personas continúan desaparecidas, las fichas se han convertido en uno de los pocos recursos visibles y constantes que tienen las familias para sostener la esperanza.
Para Edith Pérez Rodríguez, presidenta del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros SLP, las fichas no son solo papeles: son vida, son memoria, son búsqueda.
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“Ver la cara de tu hijo en una ficha rayada, arrancada, vandalizada… es como si te la arrancaran del alma. Pero si quitamos esas fichas, también quitamos la posibilidad de que alguien vea, recuerde, diga ‘yo lo vi’.”
El camino para visibilizar a los desaparecidos ha sido una lucha que las familias han tenido que emprender sin acompañamiento real del Estado. Desde hacer sus propias fichas a mano o con herramientas básicas, hasta impulsarse entre sí en medio del dolor:
“Yo no sabía usar PowerPoint. Me sentí inútil. Pero hicimos nuestra primera ficha como pudimos. Pusimos nuestros teléfonos y empezaron las extorsiones. Nosotros creíamos que era gente que sabía algo. Y no. Era otra forma de abusar del dolor”.
La ficha como acto de resistencia
“A muchas nos dicen: ‘Su hijo andaba mal’. ¿Y eso qué? ¿Por eso no lo van a buscar? ¿Por eso nos van a callar? No. Nosotras hicimos una ley porque si no, ni eso. Nosotras tuvimos que exigir que se publique una ficha. Y aún así, ¿qué vemos? Fichas que la gente arranca, que pintarrajean”.
“Las fichas que hacemos las familias valen tanto como las oficiales. Solo hay que tener cuidado: no pongas tu número personal, usa correos seguros. Porque en este país, hasta buscar puede ser peligroso”.
Las fichas importan. Las fichas buscan. Las fichas son un grito de las familias.
“No estamos pegando papeles. Estamos pegando esperanza. No nos quiten eso”, concluye Edith.























