Lodazal obstaculiza el paso a diversas escuelas en Circuito Las Palmas
Esa arteria es paso obligado de estudiantes de jardines de niños, primarias y secundarias que se ubica en el área, por lo que los menores suelen llegar con lodo en los zapatos o con los uniformes manchados
Miguel Ángel Mora
Un paso obligado de escolares de diversas escuelas de la zona norte de la ciudad quedó convertido en una laguna de lodo que dificulta el transitar por esa zona, por lo que vecinos, así como madres y padres de familia están solicitando al Ayuntamiento capitalino la pavimentación de la arteria.
Se tratade la calle Francisco I. Madero del Circuito Las Palmas, en el norte de la capital, que luego de las lluvias quedó prácticamente intransitable; inclusive, las unidades del transporte urbano de la Ruta 6 modificaron el trayecto para tomar otras calles, ante la dificultad de transitar por ahí, lo que ha afectado a muchos usuarios.
Destacaron que esa arteria es paso obligado de estudiantes de jardines de niños, primarias y secundarias que se ubica en el área, por lo que los menores suelen llegar con lodo en los zapatos o con los uniformes manchados por acudir en bicicleta.
Con las recientes lluvias varios tramos de la Francisco I. Madero el paso se ha complicado al crearse verdaderas lagunas de agua sucia, pero indicaron que generalmente hay encharcamientos, lo que atribuyen a alguna fuga de drenaje.
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Asimismo, temen ocurra algún accidente, sobre todo por las noches ya que la zona no se encuentra bien iluminada, aunque por fortuna, hasta el momento no ha sucedido algún percance.
Señalaron que ya solicitaron formalmente al Ayuntamiento capitalino la rehabilitación de esa importante arteria del sector, por lo que a la brevedad esperan se les dé una respuesta favorable.
A la par, están reiterando la petición para que se intervenga el terreno baldío que se ubica justo frente a la calle Francisco I. Madero, del que hace tiempo se expuso como un foco de infección y un área peligrosa, principalmente por las noches.
Señalaron que de día o de noche se observa a personas sospechosas rondando por el terreno, lo que también representa un riesgo para las niñas y niños que acuden a los planteles educativos cercanos y que, en ocasiones, cortan camino por el baldío.
























