Olga Bethsabe: 34 años de vocación por los cuidados
Su historia es testimonio de una vida dedicada a aliviar el dolor ajeno, transformar sistemas de atención, formar nuevas generaciones de enfermeras y defender la dignidad de los pacientes psiquiátricos
Patricia Calvillo
“Antes nos acercábamos más a la comunidad. Visitábamos hogares, vivíamos con las familias. Hoy, por cuestiones de seguridad, eso se ha reducido, pero esa experiencia nos marcó como generación”.
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“Desde esa área, pude entender todo el sistema de salud pública, desde los centros más pequeños hasta hospitales. Eso me permitió asesorar no solo en enfermería, sino en calidad en general”.
El reconocimiento de su labor todavía es limitado “cuando he querido concursar por puestos administrativos, el primer filtro es, ser médico. Aunque el puesto no lo requiera. Ahí estamos en desventaja”.
Para ella, esto no es un tema de competencia con los médicos, sino de justicia profesional “he demostrado que las enfermeras también podemos destacar. De hecho, obtuvimos los primeros lugares de excelencia”.
El género también pesa. “La mujer enfermera lleva una doble o triple carga: cuida pacientes, cuida su casa, y a veces busca un segundo empleo porque el sueldo no alcanza. Yo he tenido hasta tres trabajos para sacar adelante a mis hijos”.
Aunque reconoce que en algunas instituciones se respetan los derechos de maternidad y lactancia, el crecimiento profesional para las mujeres está limitado “una enfermera embarazada puede tener sus derechos protegidos, pero difícilmente la vemos dirigiendo un hospital”.
























