Seguridad en hospitales públicos de SLP: los protocolos que operan en el IMSS
Los hospitales públicos del IMSS y el Programa IMSS-Bienestar implementan protocolos integrales de seguridad que combinan personal capacitado, tecnología avanzada y procedimientos específicos
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Unidad Médica Familiar 47 del IMSS / Cristian Robledo / El Sol de San Luis
En San Luis Potosí, la seguridad hospitalaria forma parte de una estructura normativa que opera tanto en las unidades del Programa IMSS-Bienestar como en los hospitales y clínicas del régimen ordinario del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). No se trata únicamente de vigilancia en accesos, sino de un sistema integral que combina personal acreditado, tecnología, control documental y protocolos específicos para situaciones de riesgo.
Según la información dispuesta en los fallos de licitaciones de estos servicios particulares y sus protocolos de seguridad, los hospitales de segundo y tercer nivel —como el Hospital General Ignacio Morones Prieto en San Luis Potosí, dentro del esquema IMSS-Bienestar— y en las Unidades Médicas de Alta Especialidad del IMSS ordinario, la contratación del servicio de seguridad se realiza mediante licitaciones públicas que establecen requisitos estrictos.
El personal operativo de seguridad debe contar con capacitación formal en materia de seguridad privada, acreditada por la autoridad federal o estatal correspondiente, así como con Cédula Única de Identificación Personal (CUIP) vigente. Se exige que no hayan sido separados de fuerzas armadas o corporaciones de seguridad por causas legales y que no pertenezcan en activo a instituciones policiales o militares. Además, las empresas deben acreditar registros federales y estatales, presentar su estado de fuerza actualizado —número de elementos, vehículos y equipo— y demostrar capacidad de supervisión operativa.
En el ámbito tecnológico y logístico, los contratos contemplan vehículos rotulados para supervisión, torretas, sistemas de radiocomunicación y telefonía activa, así como infraestructura fija de comunicación en oficinas locales. También se incluye la instalación y operación de sistemas de circuito cerrado de televisión (CCTV), cámaras en puntos estratégicos, monitores, CPU y alarmas, particularmente en áreas sensibles como maternidad, urgencias, accesos principales y zonas de archivo clínico.
Los hospitales también cuentan con protocolos especializados por áreas / Cristian Robledo / El Sol de San Luis
Los protocolos especiales se activan en escenarios de alto riesgo. En maternidad, existen medidas preventivas para evitar la sustracción de recién nacidos, lo que implica control de accesos, identificación estricta de familiares y supervisión permanente. Cuando se trata del ingreso de personas privadas de la libertad procedentes de centros penitenciarios para atención quirúrgica o médica, se coordina la custodia con autoridades competentes y se establecen rutas controladas dentro del hospital para evitar contacto con otras áreas.
En casos particularmente delicados, como el alta médica tras el fallecimiento de una mujer embarazada, se activa un procedimiento bajo reserva institucional. El personal de seguridad verifica la identidad del familiar autorizado, restringe el ingreso con bolsas, ropa en mano o insumos como leche y biberones, y mantiene coordinación directa con Trabajo Social, el área de maternidad y la jefatura médica. La discreción y el control en estos casos son fundamentales por la sensibilidad de la información.
El control también se refleja en el proceso administrativo de hospitalización. Desde el ingreso, el personal recibe al paciente y a su familiar o representante legal, los saluda e identifica el servicio y número de unidad asignada en la “Solicitud de internamiento”. Se solicita documentación obligatoria como Cartilla Nacional de Salud e identificación oficial. Posteriormente, se realiza el registro en el formato “Ingresos–Registros Diario Hospital 4-30-21/17-I”, clave 2E10-009-003, correspondiente al Anexo 3 del “Procedimiento para el registro de la atención médica en el sistema de información médico operativo”.
El paciente es conducido con la Enfermera General o Auxiliar de Enfermería de Admisión Hospitalaria, a quien se entrega el Expediente Clínico para continuar con la valoración y asignación de cama. Finalmente, se registran los datos completos del paciente y la hora exacta de ingreso en el formato “Control de pacientes en hospitalización”, lo que permite trazabilidad, control interno y respaldo documental ante cualquier eventualidad.
En conjunto, tanto en el IMSS ordinario como en IMSS-Bienestar, la seguridad hospitalaria responde a una lógica preventiva y estructurada. Combina presencia física, respaldo tecnológico, procesos administrativos y protocolos interinstitucionales. El objetivo no solo es evitar incidentes, sino generar un entorno controlado donde la atención médica se desarrolle con orden, legalidad y protección para pacientes, familiares y personal de salud.