Alejandra Ruiz
San Luis Potosí se encuentra entre las entidades con mayor número de personas indígenas privadas de la libertad en el país, de acuerdo con datos del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS). Esta situación no solo refleja la presencia significativa de población indígena en el estado, sino también plantea cuestionamientos sobre el acceso a la justicia y los procesos de reinserción social que enfrentan estos grupos.
Según el informe más reciente, en San Luis Potosí hay un total de 188 personas indígenas encarceladas. Esta cifra coloca al estado dentro de los diez primeros a nivel nacional con mayor población penitenciaria indígena, junto a entidades como Oaxaca (1,131 personas), Chiapas (1,142), Ciudad de México (458), Guerrero (338), Veracruz (346) y Michoacán (262).
Los grupos étnicos presentes en los centros penitenciarios de San Luis Potosí incluyen pueblos originarios locales como el Huasteco (Tének), Náhuatl y Pame (Xi’oi), así como integrantes de comunidades migrantes de otras regiones del país, entre ellos Triquis, Mazahuas y Mixtecos. Aunque la entidad cuenta con siete centros penitenciarios, no todos albergan población indígena, concentrándose la mayoría de estos casos en centros estatales.
Uno de los principales retos que enfrentan estas personas es la vulnerabilidad jurídica. Muchos de los procesos penales se llevan a cabo sin la presencia de intérpretes en sus lenguas originarias, lo que vulnera gravemente el derecho al debido proceso. A ello se suma la limitada disponibilidad de defensores públicos capacitados en derechos indígenas, lo que agrava aún más la situación de desigualdad.
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La reinserción social también presenta serias deficiencias. Aunque la Ley Nacional de Ejecución Penal contempla que las personas indígenas deben conservar sus usos y costumbres mientras se encuentran privadas de la libertad, en la práctica esta disposición rara vez se cumple. Elementos fundamentales como la educación bilingüe, la atención médica culturalmente adecuada y el respeto a las tradiciones comunitarias siguen siendo asignaturas pendientes dentro del sistema penitenciario.
Si bien Oaxaca y Chiapas encabezan la lista por el número absoluto de personas indígenas encarceladas, el caso de San Luis Potosí destaca por la sobrerrepresentación relativa de este grupo en comparación con su proporción poblacional. Esta relación pone en evidencia que, en términos proporcionales, la población indígena en el sistema penitenciario potosino está en una situación de mayor desventaja.
La cifra reportada por el OADPRS representa un llamado urgente para revisar los mecanismos de impartición de justicia en la entidad. San Luis Potosí tiene ante sí el desafío de garantizar un trato digno, equitativo y culturalmente pertinente para las personas indígenas privadas de la libertad. Esto implica revisar los protocolos judiciales, fortalecer la defensa pública especializada y avanzar en la construcción de políticas de reinserción social que respeten y reconozcan la diversidad étnica del estado.