“¿Por qué no se previó este resultado?, ¿No se vio venir?, ¿O no se quiso ver?”. Estas son las preguntas que Montiel plantea al reflexionar sobre el rumbo que tomó México.
San Luis tiene balnearios de aguas termales como el Centro Vacacional Gogorrón en Villa de Reyes, el Balneario San Miguel, Hacienda Las Palmas en la ciudad y opciones naturales
En San Luis Potosí, el 85.62% de sus habitantes se declara católico según el Censo de Población de 2020. Conoce las cinco principales religiones profesadas en el estado
En medio de la emblemática plaza, su voz se volvió muy íntima, cercana a todos, y habló de una decisión personal, la de entregar a sus hijos un mundo mejor que el que recibió de sus padres
Este tipo de publicaciones, aunque parecen inofensivas, permiten que personas ajenas conozcan con precisión cuándo un domicilio estará solo, lo que puede facilitar robos o algún otro delito
El cambio de identidad no llegó por casualidad, sino por la lucha de otras mujeres trans que resistieron desde distintos frentes, muchas veces desde los márgenes más duros, como el trabajo social o el trabajo sexual
De acuerdo con un testimonio difundido en redes sociales, los hechos ocurrieron durante la madrugada del sábado 28 de marzo, cuando una caravana fue interceptada por sujetos armados
Esto permitirá impulsar proyectos de interés común, intercambio de información especializada, la generación de publicaciones conjuntas y la implementación de esquemas de educación dual
Esta intervención tuvo como principal objetivo proteger la salud y el bienestar de niñas y niños, al eliminar focos de contaminación que representaban un riesgo para la comunidad escolar y habitantes de la zona
El Ayuntamiento de Villa de Pozos organiza el recorrido cultural “Tras las Huellas de la Fe” con una edición especial el jueves 2 de abril para conocer altares y velación de los cristos
La paz, un concepto tan vital y necesario para la convivencia humana, ha ganado protagonismo en los discursos públicos y políticos en los últimos años. Sin embargo, para Fernando Montiel, director del Galtung Institute México, entender este tema en profundidad es fundamental para poder abordarla de manera efectiva, lo anterior lo señaló ante la comunidad del Tecnológico de Monterrey que realiza la quinta edición de “Voces y mitos de la Dignidad Humana”, un espacio de reflexión y diálogo sobre la influencia de los mitos en nuestra historia, pensamiento y acciones.
Con una formación académica en Política y Relaciones Internacionales por la London School of Economics, ha dedicado tiempo a la promoción de la paz y la resolución de conflictos, y hoy, nos comparte sus reflexiones sobre el estado actual de la paz en México y la necesidad de construir una cultura de paz desde la educación.
Según Montiel, si bien es positivo que la paz haya cobrado protagonismo en los medios de comunicación y en los discursos políticos, aún persiste una falta de comprensión sobre lo que verdaderamente significa. Uno de los ejemplos más claros de esta desconexión es la llamada “guerra contra el narcotráfico”, iniciada en 2006. Explica que, al declarar una guerra, lo que se obtiene como resultado son sufrimiento, violaciones a los derechos humanos, y una espiral de violencia que afecta a toda la sociedad.
La respuesta, según él, radica en el “analfabetismo en paz y conflictos” que aún afecta a gran parte de la sociedad mexicana. Este analfabetismo no se refiere al concepto tradicional de no saber leer o escribir, sino a una falta de conocimiento sobre cómo leer y comprender la realidad en términos de paz y conflictos. A principios del 2000, México aún carecía de las herramientas conceptuales necesarias para abordar un problema tan complejo como la violencia y los conflictos armados.
Cuando se cuestiona, cómo se representa la paz, destaca que, culturalmente, está rodeada de imágenes que suelen ser simplistas y poco representativas de lo que realmente significa vivir en tranquilidad. Las representaciones visuales más comunes, como la paloma blanca, los rostros de figuras como Nelson Mandela o Mahatma Gandhi, o incluso el símbolo estilizado de la palabra “paz”, han sido repetidas tantas veces que han perdido su poder evocador, convirtiéndose en símbolos “aburridos” y carentes de profundidad.
Sin embargo, aclara que este asunto no es aburrido en el mundo real, sino invisible y cotidiano. Es decir, es un proceso que ocurre todos los días, a menudo de manera silenciosa, y que rara vez es reconocido o valorado hasta que se pierde. Para él, la idea de “normalizar la paz” es peligrosa, ya que al hacerla parecer algo común y seguro, corremos el riesgo de dejar de protegerla y cuidarla. De la misma manera que no pensamos en nuestra salud dental hasta que tenemos una caries, la paz también se da por sentada hasta que se ve amenazada.
La necesidad urgente de entender y aplicar los principios de este término en el país, se ha vuelto evidente en los últimos 20 años. La nación, se vio sumida en una nueva ola de violencia con la guerra contra el narcotráfico. Esta situación llevó a la sociedad a enfrentarse a la triste realidad de que no contaba con las herramientas ni los conocimientos necesarios para abordar el conflicto de manera efectiva.
Lo que resalta es que la paz no es un concepto abstracto ni una utopía inalcanzable, sino una necesidad tangible para cualquier sociedad que desee salir del ciclo de violencia. La clave está en la educación, en formar a las nuevas generaciones en la cultura de paz, para que no se repita la misma falta de preparación que existió en 2006.
Desde 2002, Montiel ha trabajado en temas de educación y cultura de paz, y ha tenido la oportunidad de observar cómo se gestaron y evolucionaron los procesos de paz en México y para él, la educación es la piedra angular de cualquier esfuerzo por construir un fenómeno sostenible. Es necesario que las personas aprendan a leer y comprender los conflictos, a tener las herramientas para manejarlos sin recurrir a la violencia.
La cultura de paz no debe ser vista como un objetivo a largo plazo o como algo utópico, sino como un proceso que debe comenzar con la educación básica y que debe estar presente en todos los niveles de la sociedad. Desde la familia hasta las instituciones gubernamentales, todos deben involucrarse en este esfuerzo por cambiar la forma en que percibimos los conflictos y cómo los resolvemos.