Chuy, no es un taquero cualquiera, su historia está profundamente arraigada en la tradición de su familia, quienes llevan casi cinco décadas dedicados al mundo de la comida callejera
Muchos de estos contaminantes pasan desapercibidos a simple vista; sin embargo, existen señales visibles como la fluorosis dental, documentada desde hace décadas en la región
La iniciativa privada actualmente juega un papel fundamental en el tema carretero del país, ya que hay varios proyectos para la creación de autopistas de peaje en el país
El estado comparte con otras entidades una barrera tecnológica común: portales de justicia con rutas de acceso poco claras y buscadores que no permiten filtrar información bajo categorías de género o pertenencia
Los centros y programas estatales trabajan en múltiples frentes: desde la promoción de derechos y el empoderamiento económico, hasta la generación de redes comunitarias y espacios seguros para las mujeres
La obra fue elaborada con materiales tradicionales: carrizo —recolectado previamente—, papel periódico donado por un comerciante del mercado, engrudo y pintura plástica
En Semana Santa los visitantes se enfocan en visitar parajes con cuerpos de agua en el interior del Estado, y quienes eligen como destino la capital, no requieren mucho del servicio de taxis
San Luis Potosí, es el mayor productor de México y es responsable esta entidad ella sola, del 7% de la producción mundial, Se considera el mayor yacimiento de fluorita existente en el mundo
Se impulsaron acciones relevantes en materia de género, derechos humanos e inclusión, que representan el compromiso de este organismo en la función electoral que no sólo organiza procesos
En México, el arte de hacer tacos es más que una tradición; es un modo de vida que ha perdurado a través de generaciones. Según el Mapa del Universo del Taco de Baruch Sanginé, demógrafo y geógrafo de la UNAM, en el país existen alrededor de 1.6 millones de taqueros. Entre ellos, se encuentra un personaje potosino que, más que un simple vendedor de tacos, ha logrado ganarse la confianza de su comunidad: Jesús Carmona Tovar, a quien se conoce como El Taquero del Amor.
“¿Y cómo te dicen?”, le preguntamos, y con una sonrisa respondió: “El taquero del amor”. “Y por qué te llaman así?, su respuesta fue genuina: “Porque trato muy bien a mis clientes, con cariño, les hablo bien, les hablo bonito, y así se me dio. La clientela me empezó a llamar así”. Este pequeño gesto de amabilidad refleja la esencia de un trabajo que está lleno de respeto y afecto por aquellos que disfrutan de su oficio.
Chuy, no es un taquero cualquiera. Su historia está profundamente arraigada en la tradición de su familia, quienes llevan casi cinco décadas dedicados al mundo de la comida callejera. “Mi abuelito fue uno de los primeros taqueros en el centro de Abastos de San Luis Potosí, en la venta de barbacoa en Taco, y de ahí comenzó una tradición que fue pasando de generación en generación”.
A lo largo de los años, la familia ha mantenido viva la tradición taquera. Su madre, sus tíos y varios sobrinos han seguido el camino del comercio, transmitiendo los secretos de este arte culinario de padres a hijos. Sin embargo, aunque comenzó a estudiar, decidió integrarse al negocio familiar a una edad temprana, siendo comerciante desde los 14 años.
/ Cristian Robledo / El Sol de San Luis
Para El Taquero del Amor, significa mucho su profesión porque es más que vender tacos; es una forma de vida que ha sustentado a varias generaciones de ellos. “De ahí hemos mantenido a nuestras familias. Mi mamá me sacó adelante a mí, y ahora yo estoy sacando a mis hijos adelante con este mismo oficio, significa mucho para nosotros”.
En México, este tipo de negocios, genera una derrama económica de más de 50 mil millones de pesos al año, porque involucra a la agricultura, la industria de la carne, la industria tortillera, entre otras. El impacto económico es tan grande, que se calcula que más del 90 por ciento de los mexicanos comen tacos al menos una vez por semana.
Aunque su familia se dedica principalmente a la barbacoa, Chuy decidió diversificar su oferta al introducir los burritos gigantes, inspirados en el restaurante de su tío que tiene dos taquerías en San Diego, California. Con esta innovación, logró destacar y mantenerse vigente en el competitivo mundo de la taquería, donde los sabores tradicionales conviven con las tendencias contemporáneas.
Ser taquero no es un trabajo fácil, y lo sabe bien. La preparación de la barbacoa, su especialidad, conlleva un proceso largo y meticuloso que comienza a las 7 de la tarde y culmina al amanecer, luego de 12 horas de cocción. “Es un proceso lento para que la carne se desprenda del hueso con facilidad, y así se pueda degustar de una manera más rica”, junto a su madre y su esposa son los encargados de preparar la carne y atender el negocio.
/ Cristian Robledo / El Sol de San Luis
El trabajo no termina con la venta; después de atender a los clientes, viene la limpieza, la compra de insumos y la preparación para el día siguiente. El horario de trabajo es extenso, desde las 8:30 de la mañana hasta que se acaban las existencias, lo que puede extenderse hasta bien entrada la noche. “Es un trabajo de todo el día”.
A pesar de las dificultades, no piensa en la jubilación. “Para mí no hay jubilación, seguiré trabajando hasta que Dios me diga ‘hasta aquí’”, comenta con firmeza. Su dedicación a la taquería es total, pero también es consciente de los sacrificios que implica. “Este trabajo te enseña a batallar mucho, pero al mismo tiempo es muy bonito porque te permite sacar adelante a tu familia”.
A pesar de su amor que le tiene a su micronegocio, tiene una visión para el futuro. Aunque quiere que sus hijos aprendan el oficio, también desea que se preparen para otras profesiones. “Lo que yo quiero es que se dediquen a estudiar, que sean alguien en la vida, que no se conformen con ser taqueros toda la vida, aunque reconozco que este trabajo es muy bonito y de mucho sacrificio, se batalla mucho en este trabajo de ser comerciante, tienen que tener el respaldo de ser alguien en la vida, para que aseguren su futuro y su vida”.
El negocio de Chuy “El Taquero del Amor”, se encuentra en la carretera Rioverde, frente al Tecnológico de San Luis Potosí. Junto con los suyos, dan lo mejor de sí mismos todos los días. “A mi madre le dedico todo este esfuerzo, y también a mi esposa e hijos, que están conmigo en todo momento”, dice, visiblemente agradecido por el apoyo incondicional de su familia.
Con un aprecio profundo por su oficio y su comunidad, continúa trabajando con dedicación como lo hicieron los que lo precedieron. No solo sirve tacos, sino que también es un ejemplo de cómo el trabajo duro, el cariño y el respeto hacia los demás pueden crear una tradición que perdura a través de las generaciones que siguen preservando el rico tapiz gastronómico de México, un país donde la tradición y el amor por los tacos siguen siendo un símbolo de identidad y comunidad.