“Todos tenemos derecho a opinar” sobre la elección judicial: abogado
El INE, como árbitro electoral, no genera las reglas del juego, sino que se encarga de aplicar la ley electoral vigente, la cual ha sido determinada por el Congreso
El INE, como árbitro electoral, no genera las reglas del juego, sino que se encarga de aplicar la ley electoral vigente, la cual ha sido determinada por el Congreso

Patricia Calvillo
Luego de que la Iglesia Católica potosina apenas denunciara ayer, que presuntamente recibió una solicitud del Instituto Nacional Electoral (INE) para no hablar sobre las elecciones del próximo domingo 1 de junio, surgieron múltiples dudas en la opinión pública sobre si es legal o no, que los líderes religiosos se pronuncien sobre temas electorales.
Para aclarar el panorama, Juan Mario Solís, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) quien además es consejero electoral ciudadano en el distrito 5 federal, aportó una visión jurídica sobre los límites, derechos y atribuciones tanto del INE como de los ministros de culto.
“No me consta que el Instituto Nacional Electoral haya emitido una declaración en tal sentido”, aclaró, pero “si hubo un mensaje del instituto, lo que podría haber ocurrido es que se haya interpretado de una forma particular, pero no sería una práctica habitual del INE dirigirse así a las iglesias”.
El académico también recordó que el INE, como árbitro electoral, no genera las reglas del juego, sino que se encarga de aplicar la ley electoral vigente, la cual ha sido determinada por el Congreso.
Con respecto a la pregunta directa de El Sol de San Luis, ¿puede hablar la Iglesia de elecciones?, ¿es un delito?, La respuesta corta es, sí se puede hablar.
“Todos podemos hablar de las elecciones, siempre y cuando respetemos la ley, los tiempos y la contienda. Lo que no se permite es el proselitismo electoral por parte de los ministros del culto en sus espacios religiosos”.
Esto se debe a que la Constitución y la Ley de Asociaciones Religiosas prohíben que las organizaciones religiosas y sus representantes incidan en procesos electorales o favorezcan a candidatos y partidos desde el púlpito.
Pero fue tajante al recordar que el máximo organismo electoral de ese país no debe excederse en sus funciones “el INE no está para opinar ni censurar. Está para instrumentar las reglas del juego. En cualquier disciplina, un árbitro no debe tener opiniones ni protagonismo; su función es aplicar las reglas con imparcialidad”.
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En ese sentido, señaló qué, si efectivamente hubiera intentado limitar la libertad de expresión de la iglesia católica potosina de forma generalizada y sin fundamento legal “se estaría extralimitando”.
Sobre los señalamientos que diversas voces —incluyendo líderes religiosos— hacen contra el árbitro electoral, opinó que la crítica es válida siempre y cuando sea veraz y fundada.
“Todos tenemos derecho a opinar, pero el valor de esa opinión depende de su contenido. Si lo que se dice es falso, injurioso o deliberadamente tendencioso, entonces no merece respetabilidad. Y si afecta la percepción pública de una institución como el INE, debe responderse con información y claridad”.
Pero de igual manera, sentenció que sí hay algo que denunciar, se puede hacer ante la Fiscalía General de la República, FGR, y le compete a todos, entablar estas querellas, para que se siga defendiendo la democracia de este país.
Finalmente, Juan Mario Solís, quien participa como consejero electoral ciudadano en funciones meramente cívicas, subrayó la importancia de una participación informada y respetuosa de todos los sectores sociales durante el proceso electoral.
“Estamos en tiempos en los que la democracia requiere de más diálogo y menos polarización. Hablar de elecciones no debe ser un tabú, pero tampoco un arma para dividir”, concluyó.