El día miércoles 5 de marzo la presidenta Claudia Sheimbaun, bajo el pretexto de otro evento del IMSS-Bienestar en Palacio Nacional, se reunió con los gobernadores de Morena que en la víspera habían lanzado un desplegado para respaldarla en el pleito con Donald Trump por la implementación de los aranceles a los productos mexicanos.
Ahí estuvo el gobernador Rubén Rocha Moya como el resto de los de la 4T, flanqueando a Sheimbaun en la imagen que difundieron los medios.
Mientras que la comentocracia señala que el gobernador sinaloense se encuentra en riesgo, en realidad el morenismo lo escuda. No hay señales reales más allá de artículos en medios nacionales de que Rocha puede eventualmente irse. Pero claro que dejará la gubernatura, pero en 2027 cuando constitucionalmente dejará la administración pública.
Eso sí, que pueda dejar de herencia un candidato, eso es otro cuento. Las apuestas están a favor de Imelda Castro, la senadora que prefiere hablar de rifas de cuadros de la presidenta que de las estrategias al combate a la inseguridad, a la crisis hídrica y económica que está encima de los sinaloenses. En fin.
Que desde luego el contexto en el que ocurre esta guerra comercial con Trump, no con el pueblo estadounidense, le ayuda a Rocha al lavado de cara puesto que la Cuarta Transformación requiere cerrar filas en torno a Sheimbaun, y esto incluye en que esa unidad es para todos los que están dentro del proyecto. Es decir, también beneficia al gobernador que ha sido tan criticado en medios nacionales.
Mientras tanto, si bien los últimos golpes ha acorralado a los actores de la narco guerra en Sinaloa, la violencia ahí sigue agazapada. El gobierno federal le urgen más capturas de alto nivel para demostrar que no existe ninguna complicidad con el crimen organizado.