El favor de callarse para que hablen ellas
Pero no lo está.
En este momento, en México, el problema principal no radica en la ausencia de derechos, sino en su cumplimiento, y algo más complejo, su interpretación, quién los ejerce y, sobre todo, quién habla en nombre de las mujeres.
Y junto con ello, surge otra pregunta que incomoda: ¿por qué, incluso en organizaciones y agendas de mujeres, siguen siendo los hombres quienes representan, median o encabezan la discusión?















