Es curioso que se repita un poco la historia, durante el sexenio de Mario López Valdez azotó una fuerte helada que barrió con miles de hectáreas y para "reactivar" la economía a nuestros políticos lo único que se le ocurrió fue pedir un préstamo de las de 2 mil millones de pesos para hacer obra pública.
¿Por qué si hubo un desastre la mejor forma de reactivar la economía es echar más concreto en las ciudades? Misterio.
Hoy ocurre no una helada sino una hecatombe que arroja a diario personas asesinadas o desaparecidas (que luego aparecen asesinadas), y que debido a la inseguridad han cerrado decenas de pequeñas y medianas empresas, lo que ha dado al traste la economía local, pues también se les ocurre pedir un préstamo de más de 2 mil millones de pesos para hacer más obra pública, más hormigón donde nuestros políticos pretenden sembrar margaritas.
No nos han explicado cómo haciendo más hormigón se reactiva la economía. Claro, hay empleos, pero para un sector en particular, hablamos de constructoras que se llevan jugosas licitaciones, empresarios grandes que obtendrán beneficios al vender el cemento, materiales y el acero, y en última instancia albañiles.
¿Pero eso cómo incentiva que la gente salga a consumir? El problema no es el flujo de dinero, sino que la gente no sale a consumir porque tiene miedo a que la maten. Las marisquerías y restaurantes que antes lucían repletos hoy están solos porque la gente no quiere ir por temor.
Y otra pregunta clave: ¿Dónde está el estudio que acompaña el tan anunciado plan, que nos diga puntualmente que haciendo más obras se reactivará la economía?
¿O es que a los músicos en los cruceros se les hará una tarima para que sigan tocando las canciones que no pueden a falta de fiestas?
Lo de ayer en el Congreso nada más fue para el aplauso y el ditirambo. Pronto veremos si el mentado plan funciona.