Llegaron sin anunciarse de manera estridente, se supo que vinieron a la capital del estado por un comunicado que soltó el Gobierno del Estado: Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, y el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, se habían reunido con el gobernador Rubén Rocha Moya para analizar la estrategia de seguridad.
No hubo salva de aplausos. Solo se dijo que se reforzaría la seguridad con mil 600 elementos federales más, días previo a esta reunión ya se empezaban a ver decenas de patrullas de la nueva Policía Federal que se improvisó Harfuch al margen de la Guardia Nacional, para no andar haciendo teatro como lo hizo López Obrador con su corporación, que vendió como la panacea ante la inseguridad en el país.
El caso es que ni siquiera se dijo dónde fue la reunión de Harfuch y Trevilla con el gobernador, y pues lo que se ve, ante la insuperable violencia, que la estrategia sigue siendo más de lo mismo: policías, militares y Guardia Nacional patrullando por las calles de la ciudad y sus comunidades quemando gasolina.
Pero sería injusto decir que solo gastan en gasolina, viáticos y hoteles. Lo que se ha visto en los últimos días en la ciudad son operativos tierra-aire de las Fuerzas Especiales del Ejército. Se buena fuente conocemos que traen lista, que saben dónde viven sus familias y que han monitoreado las madrigueras, pero desde luego, los jefes de célula no la ponen fácil, escapan o cambian de casas de seguridad.
Con todo lo que la comentocracia señala a nivel nacional, no se ve que el gobierno de Claudia Sheimbaun, al menos en el corto plazo, dé un golpe de timón en Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya ha optado por enfocar su gobernanza en los programas sociales y dejar el tema de seguridad, para fines declarativos, en la Vocería que se armó con Feliciano Castro y la representante de la Secretaría de Seguridad Pública.
También en el tema operativo, todo recae en Oscar Rentería Schazarino, quien nunca se le ve, pero que se sabe que milita más del lado de la Sedena. También en Culiacán llegará un mando militar la próxima semana y con esto se espera que algunos cargos en la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal sean cesados. Y no es cuestión estética, sino que los cambios pueden beneficiar ampliamente a la corporación, que se ha visto envuelta en escándalos desde que comenzó la guerra y que además es la que más policías victimados ha tenido en estos meses. Esperemos que el nuevo mando haga una limpieza profunda de los elementos que, ya se saben, vox populi, están enquistados ahí.