Los nuevos mandos de seguridad pública en Sinaloa, el general Óscar Rentería Schazarino y el general Humberto Zerón Martínez no le perdieron ni un solo paso a la tradición militar de no dar información, y menos declarar ante los medios de comunicación, en aras de la transparencia y el acceso a la información que tienen los ciudadanos, sobre todo ahora en un contexto de extrema violencia en la zona centro del estado.
Y es que ni el primero, al que pusieron como Secretario de Seguridad Pública ni el segundo, subsecretario de Seguridad, acudirán a las conferencias diarias que puso el gobernador Rubén Rocha Moya. El mensaje es claro de parte de la cúpula militar, ¿le harán caso al gobernador en otras cosas?
Desde el 21 de diciembre en que tomó protesta, a Schazarino no se le había visto por ningún lado, hasta que le preguntaron al gobernador o a Feliciano Castro, y dijeron que ahí andaba, en la calle, haciendo labores de seguridad, pero en realidad nadie creyó eso, pues los generales no andan en la calle, sino en sus oficinas, eso sí, dando órdenes.
En lugar de salir ellos a la conferencia diaria, donde Feliciano Castro hace de todo tipo de malabares, el gobierno estatal puso a la periodista Verona Hernández, cuyo último cargo había sido de jefa de comunicación social en la Fiscalía General del Estado con Sara Bruna Quiñones. El mensaje de los generales fue claro, ¿entrarán al brete como lo quiere Rocha, así como entraron Gerardo Mérida y Pedro Leoncio García, recién destituidos?
Nadie duda de la capacidad de Verona como periodista de toda la vida, pero por experiencia esa responsabilidad debería recaer en un funcionario en asuntos de seguridad, sobre todo uno que tenga derecho a entrar al gabinete de seguridad todas las mañanas, y que pueda, con autonomía, decir de manera exacta y de primera mano la información necesaria para que la ciudadanía tenga datos oportunos. Deseamos, desde luego, que nuestra compañera Verona tenga el mejor de los éxitos, y que pueda cuajar como vocera lo que nunca pudo Mérida ni Leoncio.