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La carta enviada por el Mayo Zambada al gobierno mexicano para exigirle que pida su repatriación, antes de que los gringos le apliquen la pena de muerte, deja ver que el Mayo todavía no suelta toda la sopa acerca de los narco-políticos mexicanos. Es decir, hasta ahora ha cumplido su parte del trato con la mafia de la 4T. Pero, ¿la mafia gobernante cumplirá con su palabra de no dejarlo morir solo? Si no lo hace, las consecuencias pueden ser graves. La presidenta Sheinbaum está en un lío y de ella depende la solución
La carta del Mayo es larga como la Cuaresma. Más de treinta páginas en las que, entre otras cosas, se queja de la manera como fue llevado a Estados Unidos. No hubo parte acusadora ni juicio de por medio. Simplemente lo subieron a un avión y se lo llevaron contra su voluntad. Dicho en una palabra: se lo robaron. Nadie sabe. Nadie supo. Ya luego viene la parte más escabrosa de la carta, en la que el Mayo amenaza que si el gobierno mexicano no hace algo para traerlo de regreso, no tendrá más remedio que echar de cabeza a la plana mayor de narco-políticos mexicanos, de quienes conoce vida y obra.
El Mayo invoca socarronamente la pena de muerte para obligar a sus socios de la 4T a que lo saquen de la bronca en la que está. Él y sus abogados saben perfectamente que es muy poco probable que los gringos lo ejecuten algún día, pero el chantaje le viene como anillo al dedo. Es como si enviara el mensaje a Palacio Nacional de que él y su gente cumplieron con financiar campañas y bañar de oro a nuestros flamantes políticos. Ahora simplemente exige lo que considera que es justo. Cumplan su parte del trato, canijos. Pareciera gritar entre líneas.
La carta, al igual que la primera que envió el Mayo, pone al gobierno mexicano en tremendo aprieto. Por un lado, obliga a la presidenta a prestarle al Mayo algún tipo de ayuda. Después de todo es un ciudadano mexicano que, más allá de los delitos que haya cometido, fue secuestrado en su propio país por un gobierno extranjero. En este punto cabría preguntarse hasta dónde pudiera llegar esa ayuda. Y es que si lo que el Mayo y sus abogados pretenden es que el gobierno mexicano presione a los gringos, para que lo regresen a México, como alguna vez regresaron al general Cienfuegos, eso sí que se ve muy lejano. Si esa fuera la intención, la presidenta Sheinbaum lo habría hecho desde que comenzó su gobierno. No se habría esperado a que las circunstancias la pillaran con los dedos de la mano en la puerta.
Por otro lado, si la presidenta deja al Mayo a su suerte, corre el riesgo que la 4T y el gobierno morenista se derrumben estrepitosamente, en medio del narco-escándalo más gordo del que se tenga memoria, tanto en México como en Estados Unidos. El Mayo le sabe el corrido no sólo a los mexicanos, sino también al gobierno y las agencias gringas como la DEA y el FBI. Sabe quiénes son los narcos más pesados de por allá, igual que sabe quiénes son los políticos, policías y militares que andan jalando con la maña. Claro que nada se compara con lo que podría decir de los narco-políticos mexicanos. Durante más de treinta años los sobornó y se asoció con ellos. Fue así como construyó su imperio.
Visto así, quizá la mejor forma de controlar la crisis, sería que, antes de que el Mayo cumpla su amenaza de balconear a los narco-políticos mexicanos, la presidenta tome la iniciativa y meta a la cárcel a varios de ellos, con la posibilidad de extraditarlos a Estados Unidos. Hay tantos. Unos más cínicos que otros, como aquel regordete y bien vestido, líder sindical y diputado morenista, quien hace poco nos confesó que él sí tiene cola que le pisen, pero la suya es chiquita, como la de un hámster.
Y si Sheinbaum insiste en no limpiar el cochinero que hay en su gobierno, el Mayo ya prometió que va a lanzar la bomba. Mejor adelantarse y quedar como una presidenta entrona, que tuvo los tamaños para enderezar el barco a tiempo, que una presidenta timorata y alcahueta, que no tuvo más remedio que esperar a que los gringos le enmendaran la plana. Sería la oportunidad soñada para deshacerse de varias lacras que la rodean. Desde luego eso implicaría mandar al diablo, tanto a Morena como al ex presidente. Un riesgo de consecuencias insospechadas.
No sería descabellado pensar, sabiendo cómo se las gastan los gringos, que la mentada carta haya sido redactada, no sólo por el Mayo y sus abogados, sino también con la supervisión y complacencia de la DEA. Todo ello como parte de un plan para hacer que la presidenta cargue contra los narco-políticos mexicanos, sin que los gringos se ensucien las manos. De todos modos la suerte está cantada, porque una vez que los gringos terminen de atorar a los cabecillas de los cárteles mexicanos que hoy son considerados como grupos terroristas, los siguientes en la lista negra son los narco-políticos y los militares. Sólo que en el caso de los militares, es casi seguro que nadie se atreva a tocarlos. Después de todo, con los únicos con quienes los gringos se han llegado en entender en temas de seguridad y narcotráfico, han sido los militares. Principalmente con los marinos.
Por lo pronto, respecto a la repatriación del Mayo, la presidenta Sheinbaum ya le echó la papa caliente al fiscal Gertz Manero, quien por cierto, a pregunta expresa de algún reportero malandrín, dijo que la Fiscalía General de la República ha pedido cuatro veces a los gringos que regresen al Mayo. Y hasta ahora no ha habido respuesta. De haber sido como dijo el Fiscal, pareciera muy extraño que la presidenta no hubiera comentado algo de tal trascendencia cuando le preguntaron sobre el caso. ¿Y no será que al Fiscal ya se hizo bolas el engrudo?