El gobernador, junto a autoridades federales, otorgó títulos de propiedad, escrituras y liberación de hipotecas, garantizando seguridad patrimonial a familias del municipio
La jornada arrancó con una concentración gradual de asistentes en el Parque Acuático, donde se habilitaron espacios de comida, música y actividades recreativas abiertas al público
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Se les apareció el diablo a los invasores de predios de allá de Chalco, en el Estado de México. Ni la Marina ni nuestro glorioso Ejército actúan con la diligencia y la precisión con las que actuó la abuela vengadora de Chalco. En segundos se despachó de varios tiros a dos de los presuntos invasores de su casa y dejó a un tercero mal herido. Una tragedia más del México bronco, ése donde no queda de otra más que hacer justicia por propia mano.
Detrás del rostro de dulce viejecita y del vestido/camisón, comprado en algún tianguis del Estado de México, se ocultaba una asesina en potencia. Una tiradora experta que, una vez que sacó la fusca, no falló. Ya sabía a lo que iba. ¿A sus setenta y tantos años, cuántas veces habrá hecho algo parecido la abuela vengadora? ¿Cuántos ajustes de cuentas tendrá en su haber? No pocas, por lo que se puede intuir luego de ver el video que se ha hecho tendencia en las redes y, que por cierto, es la prueba irrefutable de que la abuela vengadora actuó con premeditación alevosía y ventaja. Es igualmente cierto que días antes de lo ocurrido, la hija de Carlota (la abuela vengadora) había presentado una denuncia en la Fiscalía correspondiente. Pérdida de tiempo.
Y si la abuela vengadora resultó ser de mecha corta, al parecer, las víctimas no eran precisamente unas hermanitas de la caridad. En una foto, de las que circulan en el Face, aparece uno de los presuntos baleados mostrando orgulloso un rifle de asalto y una pistola. En una segunda foto vemos al mismo fulano usando un torniquete en una pierna, luego de que supuestamente fuera herido de bala en un altercado. En el zafarrancho de Chalco se juntaron el hambre y la necesidad.
Eso sí, tan pronto se supo la noticia, los medios y la opinión pública juzgaron el asunto y dictaron sentencia. Aunque fue la que disparó los balazos, la abuela vengadora resultó ser la víctima ante el juicio popular; una indefensa viejecita orillada por las circunstancias y la indolencia de las autoridades. Mientras que los invasores, los que recibieron las balas, son vistos como los villanos de tan truculenta historia. En México las víctimas siempre conquistan el corazón del pueblo. Y no es casualidad. Somos un pueblo agraviado, al que siempre le han urgido los héroes. Y a falta de esos héroes, hemos aprendido a inventárnoslos. Tenemos especial debilidad por aquellos a quienes consideramos débiles. Por ejemplo, una anciana. En efecto, la abuela vengadora es la heroína de este entuerto, la personificación de ese mexicano de a pie, sumiso y aguantador. Ese que todos los días sale de su casa sabiendo que a la vuelta de la esquina podría convertirse en víctima de un atraco, un secuestro o una extorsión. Pero que un día se harta y entonces decide hacer justicia por mano propia sin que las consecuencias importen.
Pero en México un héroe no está completo si no existe un corrido, o varios, que avalen y ensalcen sus proezas. Por supuesto, la abuela vengadora de Chalco no podría ser la excepción. Tan solo unas horas después de que en las redes comenzara a circular el video de los asesinatos, aparecieron también los corridos y los memes alusivos. Llama la atención que en todos esos corridos, la abuela vengadora sea descrita como una mujer bragada y decidida; una víctima, que no tuvo más remedio que enfrentar a los invasores de su propiedad. En ninguno de los versos se le menciona como una asesina a sangre fría o como una delincuente. Mucho menos se le condena por sus actos. Ella defendió lo suyo a sangre y fuego ante la incapacidad del Estado de apoyarla. Ese es el mensaje. ¿Y el gobierno, tendría que poner el grito en el cielo por esos corridos, tal y como lo hizo en el caso de “Los Alegres del Barranco”, la banda que hace poco le rindió un sentido homenaje a El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación? Antes que prohibir o censurar los corridos incómodos, el Estado debería procurar justicia cuando sus ciudadanos más lo necesitan. Claro que tratándose del Estado de México, si no hay billete de por medio, la justicia es ciega, sorda y muda.
Hoy, tras la balacera de Chalco, la pregunta es qué haríamos si al llegar a nuestra casa, descubriéramos que unos completos extraños ya habitan en ella. ¿Iríamos a levantar una denuncia ante la autoridad? Ya vimos que eso sirve de muy poco. Habrá algunos que se resignen a perder su patrimonio sin mover un dedo para recuperarlo. Otros, quizá, busquen sacar a los invasores sin llegar a las balas. Y otros, como la abuela vengadora, no tendrán piedad. Se tirarán a matar, antes que ver que unos vivales les arrebaten todo por lo que han trabajado una vida entera. Lo alarmante es que cada vez hay más casos en los que los mexicanos, sin importar las consecuencias, recurrimos a las armas para arreglarle las cuentas a quienes nos han agraviado. Si consideramos que en México, de cada 100 delitos que se denuncian, solo 14 se resuelven, es probable que muchos piensen que con un poco de suerte, el día que se decidan a hacer justicia por su propia mano, se saldrán con la suya sin ser sancionados. Si la abuela vengadora fue detenida casi inmediatamente, no se debió a la eficiencia en las investigaciones por parte de la Fiscalía del Estado de México, sino a que alguien, algún chismoso, grabó la balacera con su teléfono. La autoridad ya no tuvo más remedio que hacer su chamba. Pero con autoridad o sin ella, el problema es que aquellos que se entregan a la venganza y toman la justicia en sus manos, rara vez saben dónde está el límite.