El conflicto entre dos grupos criminales en Sinaloa también está dejando en la vulnerabilidad a otro sector de la población: los menores de edad. Y es que alrededor de 6 por ciento del padrón de personas desaparecidas en el estado, que tiene la Comisión Nacional de Búsqueda, son menores de 18 años, y en los últimos cuatro meses, más de 25 siguen sin ser localizados.
Es muy fácil estigmatizar a un menor que sufre una desaparición forzada o un homicidio, ya que se suele decir que eran de los “soldados” que tiene el crimen organizado, como cuando han sido blanco de sicarios jóvenes en motocicleta.
Es cierto que muchos jóvenes, sobre todo menores, son reclutados por el narcotráfico como punteros o halcones, pero todavía nadie se ha atrevido a indagar con seriedad por qué estos “chamacos” se inclinan por formar parte de estas filas, y por el contrario, no buscan el estudio y el trabajo formal.
Desde luego la pobreza forma parte de una de las causas. Si el crimen organizado cuenta con una amplia base social se debe en parte por la precariedad en la que crecen miles de adolescentes que no logran crear, al abandonar la infancia, un horizonte de expectativas dentro del estudio.
Por eso es fácil para los líderes de los cárteles, rodeados de toda una narrativa impulsada por los narcocorridos, más lo que los medios abonan, reclutar a cientos de adolescentes, tenerlos ahí como soldados para una causa siniestra, en la que indudablemente podrían terminar sin vida o desaparecidos.
En los 6 años de transformación (más discursiva que real), el Estado no ha podido abatir las causas. Planteado así el problema, se antoja una ruta larga y sinuosa para lograr que las juventudes rechacen ser parte de esa vida, pero no imposible. ¿Pero se podrá con la enorme indolencia de la clase política?
Días después de llegar al Gobierno de Mazatlán, la “luna de miel” de la alcaldesa Estrella Palacios Domínguez con los medios de comunicación se tornó amarga.
Con claroscuros al inicio de su administración, fue evidente cómo el tema de seguridad prefirió evadirlo de manera pública, a tal grado que dejaba con la pregunta en la boca a los reporteros que cubren la fuente del Ayuntamiento mazatleco.
Y esto comenzó en los primeros días de su gobierno, pues en la primer sesión extraordinaria del nuevo Cabildo la directora de Comunicación Social del gobierno, Fabiola Rodriguez, quien funge com enlace con los periodistas, cometió la primera pifia.
Durante dicha sesión manifestó a la prensa que el encuentro sería a puerta cerrada, pero los reporteros la corrigieron de que todas las sesiones son de carácter público, por lo que debían estar presentes para documentar lo que sucedería.
Minutos después corrigió el exabrupto y les dejó entrar. Con el panorama de inseguridad que ha trastocado al puerto, la presidenta municipal ha preferido no ahondar en este tema y deja que el secretario de Seguridad Pública Municipal, Jaime Othoniel Barrón Valdez sea quien asuma las funciones de vocero en la materia, cuando ella como máxima autoridad está obligada a declarar sobre este punto.
Durante una entrevista a finales de noviembre, la cual fue grabada, se observa a Palacios Domínguez responder con “acordeón” en mano a una pregunta en materia de seguridad.
Mientras tanto, en sus comunicados de prensa sobre acciones de gobierno, ella destaca en las imágenes, como si se tratara de un culto a la personalidad.
Ahora que se incrementó el gasto en publicidad por 2.6 millones de pesos, se verá cuál será la estrategia de medios de la Comuna y si este rubro cumple con la esencia de lo que la ley dispone.