Este martes el gobernador Rubén Rocha Moya salió muy airoso al ser cuestionado sobre su relación con el general Óscar Rentería Schazarino, secretario de Seguridad Pública impuesto por la Secretaría de la Defensa Nacional, al decir que el mando le rendía cuentas a él, como diciendo que no le rinde a la Sedena.
En realidad el general le rinde cuentas a ambos, no fue puesto desde el mando central para cumplir a Rocha sino a los sinaloenses y si bien su trabajo no se ve, ahí están los decomisos constantes, esa otra narrativa del poder en el que tratan de decir que van ganando en la guerra.
Lo cierto es que la guerra ahí está todavía, apenas ayer otra sacudida ocurría en el Limón de los Ramos, por fortuna sin bajas para las autoridades. Los levantones siguen y si bien los homicidios han estado contenidos, el dinero, las armas y la gente todavía la tienen los grupos criminales para continuar con su guerra mortal.
La UAS quiere cooperacha
Esta vez sí se la volaron los de la élite de la UAS, después de lograr una negociación para salir bien librados de los procesos penales en contra del rector Jesús Madueña y compañía, por supuestas compras irregulares, ahora pusieron una alcancía para que le abonen a los 20 millones que tienen que pagar exfuncionarios que tuvieron que ver con esas compras.
No tienen vergüenza. El cinismo y la mediocridad no se refleja con la propaganda que maneja la UAS en cuanto a que es de las mejores universidades.
La única que puso el acento en las íes fue Teresa Guerra desde el Congreso al decir que quienes tienen que pagar de su bolsa con los acusados (ahora exonerados), pero también puede ser una estrategia para robar más dinero y decir que fue la gente quien pagó esos 20 millones. Así se las gastan en estas farsas. Perdonados pero cínicos hasta el cansancio.