Imagínese trabajar más de 70 horas a la semana, con jornadas de doce horas diarias y un sueldo de 17 mil pesos mensuales. En muchos casos, debes pagar tu comida con ese salario, mientras enfrentas el miedo constante de morir en el trabajo. Esta es la realidad que viven los policías de Culiacán y de México.
A pesar de estas condiciones, persiste un consenso en México: existe una percepción generalizada de que todos los policías son corruptos. Frases como “si les pasa algo, se lo merecen” o “andan muy cabrones en la calle” reflejan esta visión negativa. Es claro que la corrupción existe en el país y está ampliamente extendida. Según informes de Transparencia Internacional, México se encuentra entre los primeros 50 países con los niveles más altos de corrupción en el mundo para 2024.
Un estudio realizado en 2020 en Ciudad de México, Tijuana y Mérida reveló que la corrupción está normalizada dentro de las corporaciones policiales y es promovida y legitimada por los altos mandos. Aunque muchos critican con frases como “se lo merecen” o “andaban en malos pasos”, la realidad es más compleja. Detrás del estigma del policía corrupto, hay historias de jóvenes y adultos que encuentran en la corporación policial un trabajo estable. La mayoría son hombres sin una profesión o educación superior, y muchas madres solteras que ven en esta profesión un sustento seguro para sus hijos. ¿Alguna vez hemos pensado en lo difícil que es ser policía?
La precaria situación laboral de los policías en México y en Sinaloa
En 2017, el INEGI publicó la primera Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Policial (ENECAP), dirigida a corporaciones policiales, y reveló datos alarmantes:
1. Los policías en México trabajan en promedio más de 70 horas a la semana.
2. Solo el 29.4% recibe alimentos durante su jornada laboral; los demás deben pagarlos de su sueldo.
3. En Sinaloa, únicamente el 67.2% de los policías puede satisfacer las necesidades básicas de sus hogares con su salario.
4. La principal razón para ingresar a la corporación policial es el desempleo y la necesidad económica, no una aspiración profesional.
A la falta de mejores sueldos, prestaciones y herramientas de trabajo, se suma el cansancio extremo derivado de las largas jornadas laborales, lo que provoca problemas mentales y físicos. Una investigación realizada en Puebla en 2021 descubrió que más del 80% de los policías sufría de burnout o agotamiento extremo, con consecuencias graves como la despersonalización del individuo.
Por razones desconocidas, y quizá porque no convenía seguir publicándola, la encuesta ENECAP solo se realizó una vez en 2017 y no volvió a aplicarse. Si queremos cambiar la corrupción en este país, deberíamos empezar por garantizar una vida digna a quienes son responsables de nuestra seguridad.
La violencia contra los policías en Sinaloa
Desde septiembre del año pasado, suman más de 20 policías asesinados en Culiacán. El caso más reciente, que ha generado indignación en la ciudad, es el de Joel, Ezequiel y Emilia, quienes fueron levantados, torturados y asesinados en Costa Rica. Tras su desaparición, las familias denunciaron que no se realizó una búsqueda efectiva por parte de las autoridades. Finalmente, fueron los mismos familiares quienes localizaron la patrulla utilizando la aplicación de localización de un iPhone de uno de los policías.
Ezequiel y Emilia llevaban apenas un año como egresados de la Universidad de la Policía del Estado de Sinaloa. Eran jóvenes que vieron en la corporación policial una oportunidad para desarrollarse y tener una vida más digna. Las amigas de Emilia han viralizado videos en TikTok donde se le ve sonriente y alegre. Joel, de 42 años, vecino de Costa Rica, era viudo y padre de tres hijos. Para él, la corporación era un medio para alimentar a su familia. Hoy, sus dos hijos de 21 y 19 años, y una niña que está por cumplir 12, quedaron huérfanos. Son más víctimas de esta guerra que ha dejado tantas pérdidas en todos los bandos.
Los delitos no solo dejan muertos; también destruyen familias. Los policías, al igual que todos nosotros, tienen padres, hermanos, hijos y amigos que lloran su partida. Detrás de cada uniforme hay una historia de esfuerzo, sufrimiento y, también, de alegría. Sin embargo, ante la idea generalizada de que el policía es malo y corrupto, muchas de estas familias destrozadas parecen no importarle a la sociedad.
Pero la violencia continúa. Si queremos un país más seguro y justo, debemos empezar por garantizar condiciones dignas para quienes arriesgan sus vidas por nuestra seguridad. Solo así podremos romper el ciclo de corrupción y violencia.
Referencias
México cae al peor puesto de su historia en el combate a la corrupción | EL PAÍS México
Yam Chalé, H. A., & Clairgue Caizero, E. N. (2020). Corrupción en el ámbito policial: Significados construidos por policías preventivos de tres ciudades de México. Revista Digital Internacional de Psicología y Ciencia Social, 6(1), 227-244. https://doi.org/10.22402/j.rdipycs.unam.6.1.2020.226.227-244
INEGI. (2017). Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial (ENECAP) 2017: Presentación ejecutiva. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enecap/2017/doc/enecap2017_presentacion_ejecutiva.pdf
Rojas-Solís, J.-L., Hernández-Corona, M.-E., García-Ramírez, B.-E.-B., & López-Cortés, V.-A. (2021). Burnout, malestar psicológico y satisfacción con la vida en policías durante la contingencia sanitaria por COVID-19: Un estudio exploratorio. Archivos de Medicina (Col), 21(2). https://doi.org/10.30554/archmed.21.2.4118.2021