Ahora, hagamos una comparación con nuestros estados vecinos. Veremos que la crisis de Sinaloa no es acompañada por la región. Es un manejo de la economía que únicamente puede apuntarse a las fallas locales.
¿Usted qué opina, amable lector? ¿Cómo va su economía estos últimos meses?
Adquirir una vivienda sin escrituras puede derivar en problemas legales, retrasos y hasta la pérdida del inmueble si existen juicios intestamentarios en curso
El colectivo levantó la toma tras una llamada de la secretaria general de Gobierno, quien transmitió la petición del gobernador para atender sus demandas mediante diálogo
El presidente municipal, dijo que se contará con personal de seguridad, protección civil y servicios de salud en las principales rutas que conectan con destinos de alta afluencia
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Hace unas semanas escribí sobre las posibles crisis económicas que se podrían venir a Sinaloa derivadas de nubes de tormenta en el horizonte (huracanes dirían algunos): sequía, aranceles, gusano barrenador, violencia, etc. Aquél análisis eran meras proyecciones; sin embargo, ahora toca analizar los números actuales de la economía sinaloense y no hay forma de llamarla de otra manera: es una debacle.
Entre las pocas capacidades institucionales, el escaso presupuesto, alguna banalidad y el limitado talento la actual Secretaría de Economía navega sin rumbo, a la deriva, junto a su fracaso va de la mano la economía de Sinaloa. Los números son fríos. Dejan espacio a pocas interpretaciones objetivas, pero los políticos siempre encontrarán la manera de vender fracasos como éxitos. Esta versión de la Secretaría de Economía presenta de los peores números desde que hay registro. No se como vaya a terminar, pero hasta este momento ocupa los últimos lugares del escalafón desde su creación.
Revisemos juntos algunos datos: Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el primer trimestre de 2025, Sinaloa registró una caída de 775 patrones respecto al mismo periodo de 2024, una disminución del 1.8% que está por debajo del promedio nacional. Esto se traduce en menos empresas generando empleos formales, con un impacto directo en la economía local. Negocios cerrados, empleos perdidos y un futuro cada vez más incierto son la realidad de un estado que se desangra económicamente.
Entre septiembre y diciembre de 2024, se perdieron 699 patrones formales, de los cuales 297 fueron en Culiacán. Pero eso es solo la punta del iceberg. Cámaras empresariales locales estiman que hasta 5,000 negocios podrían cerrar en 2025 si la situación no mejora. La Coparmex, por su parte, reporta que en los últimos dos meses de 2024, al menos 108 empresas bajaron la cortina, con pérdidas económicas que superan los 18,000 millones de pesos. ¿Y los pequeños negocios? Muchos ni siquiera reportan su cierre, pero la Unión de Comerciantes de Culiacán calcula que la violencia ya dejó un hoyo de 800 millones de pesos en la economía local.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Sinaloa no se queda atrás en el desastre. En los últimos dos trimestres de 2024, la economía estatal se contrajo un 1.66% en promedio, según México, ¿cómo vamos?. Esto es un retroceso brutal si consideramos que entre 2018 y 2023, el crecimiento promedio anual fue de apenas 0.10%. Para colmo, el sector primario, que es el corazón de Sinaloa, se desplomó un 8.1% en 2023, y la sequía de 2024 le asestó otro golpe: una pérdida estimada de 15,000 millones de pesos, equivalente al 2% del PIB estatal. Mientras tanto, el PIB per cápita de Sinaloa es una miseria comparado con el de la Ciudad de México, representando solo el 30% de este último. Estamos hablando de un estado que, lejos de avanzar, está estancado en el fondo de la tabla.
Y luego están los empleos, o más bien, la falta de ellos. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI reporta que Sinaloa perdió casi 15,000 empleos formales en los últimos 12 meses hasta el primer trimestre de 2025. Pero si nos vamos al tercer trimestre de 2024, la cifra es aún más alarmante: 36,000 empleos desaparecieron, con 11,000 empleadores menos, lo que significa que no solo se perdieron trabajos, sino que las empresas que los generaban ya no existen. La informalidad, por su parte, creció de 322,000 a 347,000 personas entre 2023 y 2024. ¿Resultado? Más sinaloenses trabajando sin derechos, sin seguridad social y sin un futuro claro. Y mientras el gobierno estatal promete “redoblar esfuerzos”, la realidad es que no hay un plan claro para frenar esta debacle.
Según datos del INEGI, mientras Sinaloa tuvo una contracción económica del 1.66% en los últimos dos trimestres de 2024, Baja California Sur mostró un crecimiento del 2.9% en el primer trimestre de 2024, impulsado por el turismo y los servicios. Baja California, aunque con una caída del 1.3% en el mismo periodo, se beneficia de su posición en el nearshoring y la industria manufacturera, lo que le da una base más sólida. Sonora, por su parte, creció un 2.1% en el segundo trimestre de 2024, con un sector secundario fuerte que lo coloca como un pilar económico del norte. Durango también mostró un crecimiento del 2.7% en el primer trimestre de 2024, apoyado por su industria y agricultura. Nayarit, aunque con un modesto crecimiento del 0.1% en 2024, ha mantenido cierta estabilidad gracias al turismo en la Riviera Nayarit.
Baja California Sur y Nayarit, con economías más diversificadas hacia el turismo, han resistido mejor los choques externos. En empleo, Sinaloa fue el que peor desempeño tuvo al cierre de 2024 e inicios de 2025. Es la entidad que reportó más empleo informal respecto a periodos anteriores. Durango y Nayarit, aunque con retos similares en informalidad, no enfrentan el mismo nivel de inseguridad que Sinaloa, lo que les permite mantener cierta estabilidad laboral. En resumen, mientras Baja California, Baja California Sur, Sonora, Durango y Nayarit enfrentan sus propios desafíos, como sequías o dependencia del turismo, Sinaloa se ve más rezagada por la combinación letal de violencia e inestabilidad económica. Si no se ataca la inseguridad de raíz, Sinaloa seguirá cayendo mientras sus vecinos, con altibajos, logran mantenerse a flote.