Tere la adelantada
En política hay tiempos para todo. O al menos debería haberlos. Pero en Sinaloa parece que la carrera por la gubernatura ya arrancó… aunque oficialmente nadie quiera reconocerlo.
La diputada María Teresa Guerra Ochoa lo dejó ver con bastante claridad. Ante los cuestionamientos sobre sus aspiraciones para competir por la candidatura al gobierno del estado por Movimiento Regeneración Nacional, la respuesta fue directa: sus aspiraciones siguen firmes.
Pero cuando las aspiraciones se vuelven tan evidentes, ni siquiera hace falta una declaración formal. Basta con dejar abierta la puerta, insinuar la posibilidad y recordar que “cualquier mujer puede levantar la mano”.
El argumento de la paridad, por supuesto, es válido. México ha avanzado en esa ruta y es un hecho que cada vez más mujeres ocupan espacios de poder. Sin embargo, convertir ese avance en una plataforma personal adelantada también corre el riesgo de vaciar de contenido una lucha que costó décadas construir.
En política, levantar la mano no tiene nada de malo. Lo cuestionable es cuando la mano se levanta demasiado pronto.
Porque mientras algunos actores ya están pensando en la siguiente elección, muchos ciudadanos siguen esperando respuestas a los problemas de hoy: seguridad, economía, servicios públicos y desarrollo.
La pregunta inevitable es si la prioridad debe ser la próxima candidatura… o el trabajo que hoy se tiene enfrente.
En política, los tiempos importan. Y cuando alguien se adelanta demasiado, lo que termina exhibiendo no es liderazgo, sino prisa.














