Tiempos Políticos | Airado por ser alcalde, Jesús Ibarra no entiende razones
Porque le aseguraron que su candidatura, la sacarán sin solicitar opiniones a quien como mandamás en la entidad, le deben por lo menos, informar de lo que hacen, mínimamente por disciplina político partidista.
El muchacho presume de un lazo de parentesco que lo une a la Presidente de la República Claudia Sheinbaum Pardo, que lo catapultará hasta los “cuernos de la luna”. Es cuestión de que lo decida así, puesto que tiene a la dama en “un puño”.
Independientemente de los beneficios para lograr los cargos legislativos –dos al hilo sin ser de Morena- que le produjo su hermano, Julio Ibarra, asesor de nivel al oído de Mario Delgado, secretario de Educación Pública y dirigente morenista en el país.
Precisamente, en una época compleja en la que se cuestiona cualquier tipo de nexo con grupos que andan al margen de la ley.
Antes de que haya convocatoria, Jesús Ibarra Ramos, comenzó a operar con un equipo extenso y con dinero, que luego deberá explicar su origen, para crear una estructura que cumpla con un trabajo intenso hacia el proceso interno del morenismo y luego del constitucional.
Y se dedica a propagar que es un hecho que sucederá al gris edil de la capital del estado, Juan de Dios Gámez Mendívil.
Porque aquí no ay quien se oponga.
López Beltrán, otro con fiebre por la Presidencia.
Para nadie es nuevo que este personaje viaja más que la presidente del morenismo mexicano, María Luisa Alcalde, y se placea como pre abanderado intocable.
Es probable que se diga que se exagera porque el 2030 está muy lejos, más no hay de otra. Su padre Andrés Manuel López Obrador, duró 18 años ininterrumpidos en acción y finalmente, alcanzó la cima que tanto anhelaba.
Asi se acostumbra.
Al expresidente y a su vástago, se les metió entre ceja y ceja la intención de instaurar un “Obradorato”, particularmente cuando quien gobierna actualmente la República Mexicana, está imposibilitada para soltarse de las ataduras de su antecesor que no la deja ser.
El estruendo en los campos pesqueros de Navolato.
Del jueves en que los estruendos de las armas de fuego cundieron en Las Aguamitas, pasaron al sábado a El Castillo, las informaciones de los sistemas de los vecinos de esos lugares de Navolato, que se interconectaron al WhatsApp, resultaron elocuentes.
La activación de explosivos que se puso de moda, estableció que los campos pesqueros que se asientan a la orilla de la costa sinaloense, se transformaron en líneas de ofensiva y de resistencia entre grupos criminales.















