Tiempos Políticos | Saltan al 2026 la violencia y el proselitismo ilegal
El arribo a la primera hoja de las 12 que conforman el nuevo calendario anual registró despojos de automóviles, asesinatos y balaceras, entre otros hechos delictivos, y una abierta e ilegal precampaña política.
Culiacán y Navolato constituyeron los principales escenarios criminales, y ello sirvió como un recordatorio —después de que pasaron las fiestas decembrinas— de que la inseguridad caminó al ritmo en que transcurrió el tiempo.
Y que, en ese mismo ambiente, las damas y caballeros que no descansaron ni en las festividades navideñas ni de Año Nuevo, despidieron y recibieron las fechas con un excesivo proselitismo, al que le invirtieron días enteros y dinero a montones.
Porque se trató de una versión que, obviamente, se armó a modo. Al querer levantar una pieza del alimento, por efecto de las altas temperaturas, las llamas le calaron la mano y no pudo lograr lo que quería. Enseguida surgieron los “asegunes”.
La principal interpretación de analistas y ciudadanos es que resintió un acto de quemazón política quien es hoy ex secretario General de Gobierno del Estado, y en vez de servirle, le dañó la imagen.
Obvio que estas salidas a cuadro les costaron dinero, porque las operaciones las hicieron desde lugares a los que viajaron y de espacios en los que se reunieron a festejar la tradicional época.
El caso es que tanto hombres como mujeres cerraron un ciclo y abrieron otro en manera de guerra electoral.
Cae en sus primeros errores Omar López.
Ello, con fines meramente políticos.
A la vista de todos, la intentona fue de armar un aparato rumbo a las elecciones del año entrante, porque alguien le habló al oído y le expuso sus grandes posibilidades de convertirse en candidato de Movimiento de Regeneración Nacional a un cargo de elección popular.
Y presto resolvió quitar de su camino a las personas que, a su juicio, fincaron sus lealtades en quien ya se fue de puesto.
Más los primeros movimientos no le salieron como pensó, porque el arribo de varios de ellos recibió los nombramientos con la firma de una mano más poderosa que la de un titular de la Sebides.
Por tanto, dio marcha atrás.
Por falta de experiencia política, no se informó el funcionario de los vínculos de algunas piezas que, de esa oficina, mantienen con quien toma las primeras y las últimas resoluciones. Y con esto se mostró que no fueron producto de la suerte, sino del poder en turno.
El caso Venezuela ahondó la división social y el miedo.
El Frente —que se denominó— Nacional Antiimperialista condenó el hecho y, en un mitin en la plazuela Álvaro Obregón, llamó a los ciudadanos a sumarse a la defensa de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
El ciberespacio, que se activa con una rapidez inusitada, se cubrió de opiniones a favor y en contra. Algunos lamentaron y otros festejaron.
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, reprobó el evento y, posteriormente, ante la expresión de su homólogo estadounidense en el que “hay que hacer algo con México”, rechazó y descartó la posibilidad de una intervención en nuestro territorio.













