Héctor Melesio Cuén Díaz, hijo del finado líder del Partido Sinaloense, también es parte de los ex funcionarios que pagarán la multa de los 20 millones de pesos, aunque él está en la suma de 10 millones por pertenecer al primer Comité de Adquisiciones de la UAS que fue acusado de irregularidades.
Pero que no se olvide que además de las preguntas corruptelas como director del Comité, Cuen Díaz tiene pendiente también su tema particular, donde fue acusado de presuntas negociaciones ilícitas al facturar a la UAS consumo de su restaurante Casa María.
El monto que se estableció por la Fiscalía fue de un millón 700 mil pesos. ¿También se lo pagarán los universitarios que ahora andan tan aprontados depositando dinero para salvar a los exonerados?
Rocha siempre dijo que la justicia no era negociable y parece que fue todo lo contrario. Una vez Cuen Ojeda fuera del camino, Jesús Madueña hizo lo necesario para volver al redil y lograr acuerdos que, como arte de magia, resolvieran una decena de procesos penales y ahora busquen que sea la comunidad universitaria quien abone los 20 millones impuestos como multa por el juez. Bendito Sinaloa.
Pero lo que más llama la atención es que mientras obligan a los universitarios a depositar de su bolsa (muchos dirán que lo hacen con gusto porque están agradecidos), el junior Cuen tiene suficiente pasta para solventar esos gastos.
Dueño de restaurantes, empresas y tierras, los laboratorios que eran de su padre y que ahora quedan en manos de la familia, la fortuna acumulada, todo eso no vale porque aquí lo importante es no gastar un solo centavo de eso, porque es la UAS como siempre la que tendrá que pagar.
Nada más en Mazatlán vendió un terreno en 25 millones de pesos durante el caso que lo tenía ocupado, según lo balconeó un periódico local. Pero bueno, mientras los ingenuos sueñan con la propaganda de salvar al soldado Rayan, quienes ejercen el poder pueden seguir gozando las mieles de los privilegios pactados.