Ruda (Ruta graveolens): Originaria de Europa y el Mediterráneo, se ha naturalizado en México y se cultiva en jardines de Sinaloa. Sus propiedades antiinflamatorias y su uso en rituales de protección la hacen muy popular.
Manzanilla (Matricaria chamomilla / Chamaemelum nobile): Importada de Europa y Asia, se cultiva ampliamente en Sinaloa por su efecto calmante. Un té de manzanilla ayuda a relajarte después de un día pesado y favorece la digestión.
Aloe Vera: Originaria de África, pero ampliamente cultivada en jardines sinaloenses. Es famosa por sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias para quemaduras y heridas, y también se usa para mejorar la digestión.
Poleo (Mentha pulegium) y té de limón (Cymbopogon citratus / Melissa officinalis): No son originarios de Sinaloa, pero se han adoptado en la región. Se preparan como infusiones para aliviar malestares estomacales y relajarte, integrándose en la rutina de muchas familias sinaloenses.
Ficus racemosa (Gular, Udumbar): Árbol sagrado en India y el sudeste asiático, con amplios usos medicinales tradicionales: antibacteriano, antiinflamatorio y antioxidante. Sus frutos se usan para problemas digestivos, como expectorante, para aliviar la tos y tratar disentería. La cáscara secada y pulverizada se emplea en tratamientos cutáneos y tiene propiedades laxantes suaves.
Santol o “mangostán amarillo”: Fruta asiática de pulpa agridulce, usada tradicionalmente como expectorante, laxante suave, tratamiento para la piel y disentería. Aunque no es de Sinaloa, algunas especies se cultivan en jardines botánicos para su estudio y uso educativo.
Coco (Cocos nucifera): Originario de regiones tropicales de Asia y el Pacífico, tiene múltiples propiedades medicinales atribuidas a diferentes partes de la planta: actividades antibacterianas, antivirales, antiinflamatorias, antioxidantes y digestivas. Sus frutos, agua, hojas y aceite se utilizan para cicatrización de heridas, deshidratación, problemas digestivos y desequilibrio de electrolitos.