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Culturalunes, 23 de marzo de 2026

María Ernestina teje identidad con más de 50 años de oficio en croché

María Ernestina de 68 años comparte más de medio siglo como artesana del croché, oficio que aprendió de manera autodidacta desde la infancia 

Mariam Bon / El Sol de Sinaloa

“Ya tengo muchos años haciendo croché, desde que era niña aprendí sola, a mí nadie me enseñó“, cuenta en entrevista exclusiva para El Sol de Sinaloa.

“Incluso fue antes de que empezara toda esta revolución del croché”, dice entre risas, refiriéndose a la popularidad que han ganado en los últimos años las flores y figuras tejidas que hoy circulan por redes sociales.

En el corredor cultural

Su presencia en el Paseo de las Artes también tiene historia, desde que comenzó este espacio cultural que cada semana reúne a artistas, artesanos y creadores locales Ernestina ha sido parte de la comunidad de expositores.

“Desde que empezó el Paseo de las Artes aquí he estado, y está muy bien, veo que va aumentando el flujo de personas, los que vienen y también los expositores”, comenta.

Aunque de vez en cuando también instala su mesa en otros espacios culturales de la ciudad, como el Todo Chilo, reconoce que el paseo de los jueves sigue siendo el lugar donde se siente más cómoda para mostrar su trabajo.

Su emprendimiento todavía no tiene nombre formal, aunque ya piensa en darle identidad a su marca, mientras tanto, sus piezas que van desde pequeños “monitos” hasta flores tejidas siguen encontrando compradores entre quienes recorren el paseo.

“Si te interesa cualquier monito, flores o lo que sea, me pueden encontrar aquí todos los jueves“, dice. Incluso, recuerda uno de los pedidos más curiosos que ha recibido, tejer a toda la familia de Los Simpson.

Para Ernestina, el croché no es complicado, pero sí requiere algo que no todos tienen, paciencia, “no es difícil, pero sí es un poco tedioso, te tiene que gustar, porque es mucho tiempo el que se necesita“, explica.

Entre hilos de colores, agujas y figuras tejidas a mano, su mesa se ha convertido en una parada habitual dentro del Paseo de las Artes, donde cada jueves no solo se venden artesanías, también se comparten historias de vida.

¿Qué es el Crochét?

Ernestina comparte que su relación con el croché no fue una tradición familiar ni un oficio heredado, lo aprendió sola, movida por la curiosidad y el gusto por crear con sus manos.

“No es difícil, pero sí es un poco tedioso, te tiene que gustar, porque es mucho tiempo el que se necesita” María Ernestina

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