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Culturamartes, 23 de septiembre de 2025

Sin atajos y sin químicos: así subió Max a la tarima de culturismo

El culturismo natural es cada vez más difícil, pero Max Fierro defiende el músculo limpio y advierte sobre los riesgos del dopaje, cada vez más comunes

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Mariam Bon / El Sol de Sinaloa

La apuesta no fue fácil. El evento no distingue entre atletas naturales y aquellos que usan farmacología, lo que coloca a los primeros en clara desventaja. Aun así, Max decidió subirse a la tarima con un físico trabajado a base de disciplina, entrenamiento estricto y alimentación limpia.

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“Me enfrenté a competidores que pesaban casi 20 kilos más y usaban sustancias, pero yo no cambié mi objetivo: presentarme natural y dar lo mejor de mí”, declaró.

Sin categorías, sin ventajas

Max compitió en la categoría clásica, pero asegura que los jueces lo evaluaron con criterios diferentes a los esperados.

“Había una discrepancia enorme en cuanto a los parámetros que se buscan. A mi categoría le tocaron criterios de una categoría abierta, calificaron cosas como la vascularización y el tamaño“, explica.

Con 62 kilos de peso, se enfrentó a competidores que superaban los 80 kilos, sin distinción de talla o condición. A pesar de eso, Max logró destacar y se llevó el reconocimiento del público.

“Me llevé el cariño de la gente. Muchas personas se me acercaron después de la competencia y me dijeron: ‘Para mí, tú eras el ganador’. Eso me llena bastante”, cuenta.

Más allá del resultado oficial —quedó en tercer lugar—, afirma que el proceso fue emocionalmente agotador.

“Estaba desesperado por competir, ya quería subirme a la tarima y terminar el proceso, porque no sólo fue físicamente pesado, sino emocionalmente también.”

Críticas a la organización

Max también cuestiona la producción del evento. La comparó con otras competencias naturales en las que ha participado, donde asegura que la logística y la atención al atleta son mejores.

La producción se quedó muy por debajo. Era un evento estatal, pero parecía un show local. Pagas una inscripción bastante elevada y no te da la percepción de un evento de ese nivel.”

Resistencia al dopaje

En un deporte donde el uso de sustancias es cada vez más común, Max defiende el culturismo natural. Su mensaje es claro: primero hay que descubrir el potencial del cuerpo sin alterar su funcionamiento.

“Hoy en día vemos físicos súper desarrollados en redes y se proyecta que necesitas meterte un ciclo para verte así. Pero no, primero hay que saber con qué vienes de fábrica.”

Advierte que muchos jóvenes empiezan a entrenar y rápidamente reciben sugerencias para usar anabólicos, “pero el cuerpo ya no vuelve a ser el mismo, incluso cuando dejas de consumir esas sustancias”, asegura.

Riesgos invisibles

Max advierte sobre los peligros físicos y emocionales del dopaje. Explica que el cuerpo deja de producir hormonas de manera natural cuando se recurre a sustancias exógenas.

Los testículos ya no producen nada, el cuerpo dice: ‘yo ya no ocupo hacer mi chamba’, y desaparecen.”

También mencionó consecuencias graves que han ocurrido en otros deportes por el abuso de anabólicos.

No es algo que se tenga que tomar a la ligera, y es algo que se ha normalizado demasiado últimamente.”

Amar el proceso

Con el tiempo, Max dejó de querer parecerse a otros culturistas y aprendió a aceptar su propio cuerpo.

“Antes quería tener los hombros de tal culturista o las piernas de otro. Pero ahora entiendo que se trata de sacarle provecho a lo que tienes.”

Considera que el físico culturismo no es sólo un trabajo físico, también es un proceso mental y emocional.

Las grandes cosas no toman un día o dos, ni tres meses. Toman años. Me hubiera gustado empezar antes, pero no me arrepiento. Estoy feliz con lo que se está logrando, con el cuerpo que se está creando y la persona en la que me estoy convirtiendo.”

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