Fernanda Favela y Alexis Ángeles / El Sol de Sinaloa
Desde que tenía 6 años y pisó por primera vez el diamante de la Liga Culiacán AC, Santiago Rojo supo que su corazón sería guinda. Hoy, con 18 años, rectas de hasta 94 millas por hora y una historia de esfuerzo familiar, ese sueño se convierte en realidad con su firma oficial como pelotero de Tomateros de Culiacán.
Un niño culichi con alma de lanzador
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Santiago Rojo no es el pelotero más alto, ni el que más llama la atención al caminar por el dogout. Pero cuando sube a la loma, se transforma. Mide 1.75 metros y lanza rectas entre 92 y 94 millas por hora. Sin embargo, su mayor fortaleza no está en el brazo, sino en su historia.
Criado en la capital sinaloense, Santiago creció entre bates, guantes y recuerdos de ídolos tomateros. Desde muy pequeño acompañaba a su familia al estadio, donde el ambiente, las ovaciones y los colores guinda se le fueron tatuando en la piel. “Siempre quise estar ahí, lanzar en ese estadio, ponerme ese uniforme”, relata.
Su formación comenzó en la Liga Culiacán AC, uno de los semilleros más importantes de la ciudad. Desde los seis años, mostró aptitudes sobre la loma y un carácter que contrastaba con su edad. “Ahí aprendí que el pitcheo es más cabeza que brazo”, explica con madurez.
El apoyo incondicional de su familia
En cada paso de su desarrollo, hubo un motor que lo impulsó: su familia. “Mi mamá y mi abuela hicieron muchos sacrificios. Hubo momentos donde no teníamos cómo viajar a los torneos, pero ellas siempre buscaron la manera de apoyarme”, recuerda con voz entrecortada.
Representó a Sinaloa en torneos regionales y distritales, incluso en condiciones adversas. Pero la constancia y el respaldo familiar lo llevaron a sobresalir. Con el tiempo, su recta fue afinándose y su mentalidad madurando.
Fue a los 14 años cuando decidió que el pitcheo sería su camino: “Batear me gustaba, pero lanzar se me daba de manera natural. Me sentía cómodo y con el control del juego”, confiesa.
De la Liga Infantil a la firma soñada
Su recorrido lo llevó a ligas como Colhuacan y a academias especializadas como Next Level dirigida por Marco Camarena y Bravos CODE Guanajuato. Durante cinco años, trabajó a diario, desarrollando mecánica, control, condición física y disciplina.
Algunos equipos de la Liga Mexicana de Beisbol mostraron interés en él. Pericos de Puebla, Bravos de León y Saraperos de Saltillo lo tuvieron en la mira. Pero el destino, como si escuchara sus anhelos infantiles, lo llamó desde casa.
La firma con Tomateros llegó de forma inesperada. “Estaba con mi papá cuando mi mamá me mandó el comunicado. Me quedé en shock. Era el sueño que tenía desde niño”, dice con una sonrisa que no puede ocultar.
Un brazo joven para el futuro guinda
Tomateros de Culiacán lo anunció como una de sus primeras firmas de la Temporada 2025-2026 en la Liga Mexicana del Pacífico. El equipo apuesta por su desarrollo a mediano plazo, buscando integrar talento joven con identidad local.
Rojo ya entrena con la organización guinda, bajo supervisión del cuerpo técnico. Su inclusión responde a una estrategia que prioriza la formación de peloteros sinaloenses que puedan representar al club no solo en el terreno, sino en el corazón de la afición.
“Uno desde niño quiere ser profesional, pero esto no se logra solo con talento. Se necesita disciplina, trabajo diario y no dejar de creer”, dice con convicción.
La ciudad como inspiración
Para Santiago Rojo, portar el uniforme guinda no es solo una meta cumplida: es una responsabilidad. “Quiero ser un ejemplo para otros niños. Que sepan que se puede lograr si uno trabaja y no se rinde. Todo lo que he hecho es por mi familia y por esta ciudad”, asegura.
El beisbolista sinaloense sabe que aún falta mucho camino por recorrer, pero ya está dando sus primeros pasos en el profesionalismo con una carga emocional distinta: la de representar a su gente, sus raíces y sus sueños.