Culiacán, Sin.- Aunque el abandono a adultos mayores ha sido un fenómeno común en la sociedad, en los últimos años se ha disparado un tipo de violencia hacia esta población: la violencia económica.
El sistema DIF Sinaloa, a través de las instituciones que apoyan a los adultos mayores, se encuentra en la tarea de combatir este tipo de violencia.
El abandono
El asilo
“Cuando desperté a media noche, estaban cuatro hombres ahí junto a mi cama. Y me llevaron a la fuerza para allá. Allá me quitaron la otra cartera y ahí me tuvieron casi dos años. Y luego salí de ahí sin un centavo”, mencionó.
Algunas personas de la tercera edad sí son llevados a eventos y actividades fuera del centro, pero no es fácil transportarlos, por lo que tiene que ser un proceso realizado con mucha planeación.
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La vida de losa viejitos pasan frente al televisor, en un lugar bajo cuidados. / Foto: Iván Medina/El Sol de Sinaloa
En Sinaloa, más de 350 mil adultos mayores reciben la pensión del bienestar, y si bien este dinero bimestral ha sido un alivio para la mayoría de las personas de la tercera edad, para otras ha generado que se conviertan en víctimas de sus familiares cercanos.
Según Edgar López Audelo, coordinador del asilo del DIF en Culiacán “San José”, a más del 50 por ciento de los adultos mayores que han llegado a dicho lugar, sus familiares les quitaban el apoyo económico que recibían por parte del gobierno federal.
“Hay un fenómeno relativamente nuevo, que se ha presentado en los últimos seis o siete años, que es la violencia económica hacia el adulto mayor. Como ya son receptores de un apoyo económico por parte del gobierno federal, están siendo violentados por sus familiares más cercanos. Les quitan las tarjetas, los chantajean. Muchos de los pacientes que llegan con nosotros están en esa situación”, mencionó.
El coordinador califica al abandono de los adultos mayores como el fracaso de la sociedad. Explica que un adulto mayor se encuentra en situación de abandono cuando no cuenta con una red de apoyo social, ya sea de sus familiares, amigos o vecinos, para realizar sus actividades cotidianas y mantenerse.
Algunos adultos mayores siembran plantas de ornato en el asilo. / Foto: Iván Medina/El Sol de Sinaloa
Actualmente, el asilo “San José” tiene 90 residentes, de los cuales, el 75 por ciento son hombres. Para que una persona sea ingresada en ese centro gerontológico, el DIF Sinaloa primero debe haber buscado a los familiares del adulto mayor para que se hagan cargo de él; si esto no sucede, la persona es llevada al asilo y queda bajo la tutela del gobierno del estado.
Según relata Raúl Alejandro Cibrián Gutiérrez, también administrador del gerontológico, hay muchos casos en los que las personas de la tercera edad sí tienen familiares cercanos, sin embargo, estos se niegan a hacerse cargo de ellos.
“Se hace una investigación a fondo para buscar ya sea hijos, hermanos, primos, pero nos ha ocurrido muchas veces, tristemente, que hemos encontrado señores que tienen hasta cuatro o cinco hijos, se hace la investigación, se les dice cuál es la situación y nos dicen: no queremos saber nada de él”, contó.
Otros se mantienen en sillas de ruedas. / Foto: Iván Medina/El Sol de Sinaloa
El asilo para las personas que son ingresadas al mismo, es completamente gratis. Cuando empiezan a vivir ahí, su pensión del bienestar les es cancelada, con el objetivo de que el dinero no sea usado por los familiares del adulto mayor, ni por los administradores del centro. En el gerontológico reciben todo tipo de servicios básicos, como atención médica, nutriológica, fisiológica y psicológica; esta última, según explican los coordinadores del centro, se les brinda debido a que la mayoría de los pacientes sufren depresión a causa del abandono que sufrieron. Tal es el caso de Sergio.
Don Sergio es un hombre de 64 años de edad originario de Los Mochis, pero casi toda su vida ha vivido en Culiacán. Cuando era joven se dedicaba al comercio, y a lo largo de su vida tuvo dos parejas. De la última, se separó a la edad de 50 años, y desde entonces vivió solo. Con ninguna de ellas tuvo hijos.
El adulto mayor tenía depresión, desnutrición y cáncer de piel cuando fue encontrado por las autoridades en su hogar. Un vecino le llevaba comida de vez en cuando. Su llegada al centro le ha cambiado la vida. Ahora tiene con quienes socializar, e incluso, se ha vuelto a enamorar de una señora que vive en el mismo lugar.
“Yo era una persona muy helada, deprimida, triste, estresada, todo eso gracias a Dios ya lo superé. Me siento contento, me siento alegre, me siento con ganas de vivir, de salir, de ser un hombre nuevo”, platicó.
La rutina de los residentes del gerontológico inicia aproximadamente a las 6 de la mañana. Se despiertan, reciben sus medicamentos, son bañados, desayunan, acuden a rehabilitación física, médica o psicológica, y se distraen pintando, jugando, viendo televisión, leyendo o incluso, haciendo jardinería, como Efrén.
Don Efrén tiene 89 años y llegó al asilo hace tres años. Es originario de Guanajuato, pero vivía en Estados Unidos, donde todavía residen tres de sus hijos. El adulto mayor cuenta que ha tenido tres esposas y varias amigas; con la última vivió siete años. Platica que cuando se enfermó de una pierna decidió regresar a México y para ello, llegó con más de 30 mil dólares ahorrados.
Aunque su deseo era vivir en Nayarit, se quedó un tiempo en Culiacán para operarse. Sin embargo, explica que al mes de estar rentando un cuarto, el arrendador le quitó el dinero que tenía ahorrado y llamó a un centro de adicciones para que fueran por él. Asegura haber sido víctima de este hombre, ya que nunca ha probado las drogas.
En el asilo se dedica a hacer jardinería. Planta distintas especies, incluso verduras, las cuales regala o vende al personal del centro, y con el dinero que junta se compra refrescos. Efrén señala que cuidar el jardín lo relaja y, además, le causa satisfacción mantener el lugar bonito.
Aunque los regalos materiales, como la ropa, son bienvenidos en el gerontológico, lo que más piden los adultos mayores son visitas para tener con quienes convivir. “A pesar de que se les brinda todo, ellos sienten que están abandonados, y cuando vienen personas a platicar con ellos se les ilumina la cara y se les alegra el día”, señala Cibrián Gutiérrez.
En diciembre los adultos mayores suelen recibir muchas visitas. Algunas escuelas llevan a sus estudiantes a exponer sus bailables y actividades navideñas. Sin embargo, el pasado diciembre, por la situación de violencia, los residentes del asilo casi no recibieron visitantes.
Todos llevan cuidados especiales en el asilo. / Foto: Iván Medina/El Sol de Sinaloa
La mayoría de las personas suelen infantilizar a las personas de la tercera edad, lo que, de acuerdo con López Audelo, el coordinador del asilo, es un tipo de violencia para esta población. Explica que a estas personas se les debe tratar con respeto y también cuidar la manera en la que nos comunicamos con ellos, no minimizando sus anhelos e inquietudes, y cuidando el lenguaje que usamos con ellos.
“No es Don Panchito, Doña Toñita. Es el señor Francisco, la señora Antonia. Siempre lo fueron y lo van a seguir siendo. Ese es el primer paso y es fundamental”, externó.