Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
Culiacán, Sin.- El historiador Marco Manuel González Barrera, profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, presentó la conferencia titulada Del Palenque a los IA-nticorridos, donde reflexionó sobre la evolución reciente del prohibicionismo hacia los corridos en México.
González Barrera explicó que el país atraviesa una etapa de control institucional y social hacia el género, con medidas que van desde la suspensión de conciertos hasta la regulación de contenidos en plataformas digitales. “Los Alegres fueron suspendidos durante meses, primero condenados y luego salvados por el mismo corrido”, dijo al referirse a las contradicciones entre la censura oficial y el consumo popular.
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El especialista señaló que la vigilancia sobre los corridos ya no se limita a los escenarios, sino que abarca también el ámbito digital. “Desde la cancelación de visas de trabajo para músicos hasta la obligación de entregar listas de canciones a los municipios, la censura se ha extendido. Muchos artistas optaron por callar para no perder permisos”, apuntó.
En su exposición, destacó que mientras las autoridades discuten si deben “prohibirse o limitarse”, el público y los artistas jóvenes han encontrado nuevas formas de apropiarse del género. “Cuando no pueden cantarlos, los convierten en karaoke o los reproducen en redes sociales. El público participa, canta y responde. Ya no se sabe a quién se debe castigar”, comentó.
González Barrera abordó también el intento del gobierno federal por impulsar una alternativa institucional al género mediante el programa México Canta, que buscó promover canciones con mensajes positivos. “Fue un intento de producir un corrido gubernamental, una especie de corrido institucional, pero no logró sostenerse más de unos meses”, expresó.
El historiador subrayó que el debate ha entrado en una nueva fase con la aparición de los llamados “IA-nticorridos”, canciones generadas por inteligencia artificial que imitan las voces de artistas populares. “Un usuario creó un corrido con voces de Nata, Peso Pluma y Gabito Ballesteros, y la gente pensó que era auténtico. El video alcanzó miles de reproducciones y abrió una discusión: ¿de quién es la obra?, ¿de la máquina o del público?“, relató.
Según González Barrera, la irrupción de la inteligencia artificial en la música popular plantea un dilema entre autenticidad, control y apropiación. “Cualquiera puede ser compositor. El algoritmo no distingue si quien lo usa es músico o periodista. Basta con darle una historia y te devuelve un corrido que se monetiza en redes”, explicó.
Al cierre de su conferencia, el ponente invitó a reflexionar sobre el papel del corrido en una era dominada por las plataformas digitales. “La inteligencia artificial ha hecho posible que todos podamos contar historias en forma de corrido, incluso sin ser parte del medio. La pregunta que queda abierta es si debemos prohibirlos, condicionarlos o aprender a convivir con ellos”, concluyó.