Empresarios advierten cierre de año complicado por inseguridad y falta de apoyo
El presidente de ADECEM, dijo que sectores como el automotriz han perdido hasta la mitad de su mercado
Mario Núñez
Silvas Inzunza, señaló que sectores como el automotriz han perdido hasta la mitad de su mercado, mientras que el ramo inmobiliario enfrenta una fuerte contracción en sus posibilidades de crecimiento.
“La economía de Sinaloa, por supuesto que se afectó. Estamos batallando mucho, pero el empresariado sinaloense tiene una capacidad de resistencia enorme“, expresó.
Aun con ese panorama adverso, el dirigente empresarial destacó el compromiso del sector privado de mantener sus operaciones.
“Ninguno de los que estamos aquí creó un negocio para cerrarlo. Estamos pensando en cómo salir adelante, cómo avanzar”, afirmó.
Silvas Inzunza hizo un llamado a los gobiernos municipales para que actúen como facilitadores del desarrollo económico, en lugar de obstaculizarlo con cargas excesivas.
“Necesitamos consideración en multas y recargos. No se trata de matar a la gallina de los huevos de oro, sino de darle viabilidad a las empresas para que no cierren”, enfatizó.
En particular, denunció que en Guamúchil varias empresas establecidas enfrentan presiones fiscales desproporcionadas.
“Las empresas que han llegado a Guamúchil lo han hecho porque creen en el desarrollo. La actitud de la autoridad debe ser de apoyo, no de castigo“, advirtió.
El presidente de ADECEM también cuestionó la ausencia de las secretarías estatales en el acompañamiento al sector productivo, y consideró que los funcionarios deberían involucrarse de manera directa en las necesidades de las empresas.
“¿Por qué tiene que mandar el gobernador a los secretarios a hacer su trabajo? La agenda de los funcionarios debería estar en las empresas, preguntando en qué pueden ayudar”, señaló.
Finalmente, recordó que la pandemia provocó una pérdida de valor equivalente a una década y que muchos empresarios tuvieron que comprometer su patrimonio para mantener el empleo formal.
“Puede que se aguante tres o cinco años, pero no una década. Por eso, este cierre de año no será como otros. Pero tampoco es momento de sentarnos a llorar. Tenemos que ver cómo vamos a salir adelante, y en eso estamos todos”, concluyó.

























