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Localsábado, 29 de noviembre de 2025

Maneki Neko Sushi: el refugio vintage donde Culiacán encuentra suerte, memoria y sabor

El chef Valentín Colín Castro combina cocina japonesa, objetos antiguos y una comunidad creativa que se apropia del espacio

Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa

Sus comensales están sentados entre radios antiguas, juguetes de otra época, vinilos y una televisión de los años cincuenta.

El restaurante, ubicado en Donato Guerra y Rafael Buelna, parece pequeño por fuera, pero al cruzar la puerta la sensación es la de entrar a una cápsula del tiempo.

Valentín, fundador, chef y encargado, define el concepto como la mezcla de sus dos obsesiones: la cocina japonesa y las antigüedades.

“Es un lugar donde vendemos sushi y aparte está la magia de tener ahí objetos antiguos. He combinado esa pasión por la comida y por mi gusto por las antigüedades”, explica.

La historia de ese archivo personal comienza mucho antes del restaurante. Su abuelo, restaurador en Guadalajara, lo llevaba a bazares cuando era niño. Ahí nació su hábito de coleccionar.

“Mi abuelo es restaurador de cosas antiguas. Desde niño iba con él a bazares, empecé a coleccionar, a poner repisitas o el juguetito. De ahí viene todo”, recuerda.

“Es lo más significativo que tengo. Es una conexión desde el bisabuelo, el abuelo, yo, y ojalá algún día se la pueda regalar a mi hijo”, cuenta.

Motivación por la cocina japonesa

Su acercamiento a la cocina japonesa llegó por otro camino. Aunque estudió gastronomía, su formación real se dio dentro de restaurantes de chefs japoneses en Guadalajara.

“Aprendí desde filetear un atún de 130 kilos hasta entender la disciplina que tiene esta cocina. Me atrapó la precisión y la calma”, relata.

“El sushi ‘sorpréndeme’ es lo que se me ocurra en ese momento, algo diferente. Me guío por lo que me dicen los clientes y les armo algo especial”, explica.

Maneki Neko Sushi: Retos de vivir en Culiacán

El chef reconoce que no ha sido fácil sostener el proyecto. Ha enfrentado tres mudanzas, la pandemia de COVID-19 y la narcopandemia en Culiacán.

Son iguales de terribles las dos. Por el COVID uno veía que fallecían familiares, amigos; y lo otro es salir con la preocupación de que toque una balacera”, cuenta.

Aun así, insiste en que lo que lo mantiene a flote es la gente.

“Lo que me motiva son mis clientes, su comunidad.”

Punto de encuentro para artistas

“Aquí todos son bienvenidos. No hay discriminación, todos somos compas. Es una guarida, un refugio”, dice Valentín.

La comunidad cinematográfica Algo Bien Film también utiliza el local como punto de intercambio para revelar rollos.

Me preguntaron cuánto les cobraba y les dije que nada. El chiste es apoyarnos”, comenta.

Maneki Neko Sushi está por cumplir un año en su ubicación actual. A veces la gente espera afuera para conseguir mesa, y Valentín ya piensa en un futuro más amplio.

“Me gustaría expandirme, y por qué no, una sucursal con el mismo concepto. Sería genial”.

Como el gato de la suerte que da nombre al lugar, Valentín levanta su propia pata metafórica: invita, protege y llama a quienes llegan buscando comida, memoria o un respiro.

“Agradecido con toda la gente por visitarnos, a pesar de la situación que ya conocemos. Los clientes son fieles y quiero agradecerles”, dice al despedirse.

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