Mujeres ostricultoras de La Reforma apuestan por acuacultura sustentable en Sinaloa
La primer cooperativa de mujeres en Angostura ha logrado producir hasta 3 millones de ostiones en temporada, este año prevén lograr 5 millones
Mario Núñez
La pesca ya no alcanza
“Se acaba la temporada y no hay nada que hacer aquí”, comentó.
Ese panorama las llevó a buscar una actividad que no dependiera únicamente de capturas silvestres, por lo que incursionaron en la ostricultura, donde no se extrae del medio, sino que se siembra, cuida y desarrolla el producto.
“Todo lo de la pesca es caro. Sin apoyos no se puede, por eso buscamos otras opciones”, señalan las mujeres del mar en La Reforma.
La cooperativa se formalizó hace tres años, pero comenzó sin recursos, por lo que para pagar trámites legales vendieron dulces y organizaron rifas.
“Hemos aprendido carpintería entre nosotras para gastar menos”, cuentan.
Con trabajo en equipo, materiales reciclados y aprendizaje sobre la marcha, las integrantes avanzan en la construcción de la cabaña de trabajo que les permitirá tener un espacio fijo mientras realizan sus actividades en la bahía.
Magda Guadalupe Burgos Cuadras explicó que el proyecto se encuentra en desarrollo desde agosto y que ha sido levantado prácticamente por ellas mismas, pese a no tener experiencia previa en carpintería.
“No hemos ganado mucho dinero, pero ya tenemos material para sembrar, que antes no teníamos, y contamos con la panga. Fue un proyecto, pero también tuvimos que poner de nuestro dinero. Ahí la llevamos”, expresó.
Producción que también limpia el agua
Además del ingreso, las integrantes defienden el impacto ambiental de su trabajo, ya que el ostión es un filtrador natural.
María Evelia Sauceda Sánchez, integrante del grupo, compartió que lo que inició como un aprendizaje desde cero hoy se ha convertido en una actividad productiva con impacto ambiental y económico.
“Nos llega una semillita, como si fuera la de un tomate, y ver su crecimiento es algo muy bonito. Hemos aprendido paso a paso, porque no sabíamos nada, y ahora ya podemos decir cuánto tarda un ostión en estar listo para consumirse”, explicó.
Agregó que un ostión puede filtrar hasta 150 litros de agua al día, lo que contribuye a mantener limpia la bahía.
“Entre más ostiones tenemos, más limpia está la bahía. Donde lavamos las bolsas se ve el agua transparente, alcanzamos a ver el fondo. Para nosotras es un privilegio saber que estamos ayudando a limpiar la bahía”, señaló.
En la última siembra lograron colocar un millón de ostiones con una supervivencia del 100 por ciento, aunque en años anteriores han alcanzado volúmenes mayores.
“Hemos llegado a tener más de 3 millones de ostiones en la bahía. En 2024 también manejamos un millón y para este año nuestro reto es llegar a 5 millones”, indicó.
El ostión que producen, en etapa pequeña de aproximadamente una pulgada, se comercializa en alrededor de 75 centavos por pieza, aunque el precio puede variar según el mercado y la logística de entrega.
La semilla llega en bolsas y se coloca en bastidores o “camas”, donde se da seguimiento a su desarrollo. Cada 15 días se realizan movimientos y ajustes, y conforme crecen se trasladan a bolsas especiales para continuar su engorda.
La cooperativa se ha enfocado principalmente en la maternización y crecimiento, y a partir de los dos o tres meses pueden iniciar la producción.
La pescadora Nora González destacó que estar legalmente constituidas les ha permitido acceder a apoyos y fortalecer su actividad productiva en un sector históricamente dominado por hombres.
Respaldo y acompañamiento
Las integrantes de la cooperativa agradecieron el apoyo de la organización Sucede, que las ha acompañado en su proceso de consolidación como cooperativa, liderazgo femenino y recuperación ambiental en la bahía de Santa María.
“Lo que buscamos es acompañar a las comunidades para que construyan una visión de futuro, fortalecer liderazgos que ya existen y que muchas veces ni ellos mismos reconocen”, finalizó.

































