Rolando González Valdés plantea revisar el fondo histórico de la violencia en Sinaloa
Durante la sesión de conclusiones del seminario del CEPOC, el académico señaló que la realidad contemporánea del estado solo puede entenderse a partir de rupturas históricas acumuladas que han marcado la cohesión social y las prácticas colectivas en la región
Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
Sinaloa, un pueblo marcado por ciclos de violencia
El académico señaló que estos procesos tampoco lograron consolidar ciclos sociales estables. Con la secularización de las tierras misionales, muchas comunidades indígenas quedaron expuestas al control de colonos y actividades mineras, lo que debilitó su estructura social.
El siglo XX trajo transformaciones profundas. González Valdés explicó que la economía estatal transitó de la minería y el comercio hacia el modelo agroexportador, impulsado por la expansión de la agricultura, la construcción de presas y el crecimiento de los valles agrícolas.
“Aquí ocurre un crecimiento acelerado de la población urbana y un deslizamiento poblacional hacia los valles agrícolas y las ciudades”, explicó.
A estos movimientos poblacionales se sumaron distintos episodios de desplazamiento. El académico mencionó los generados por la construcción de infraestructura agrícola, la Operación Cóndor en los años setenta y, más recientemente, los provocados por la violencia en regiones serranas.
Para González Valdés, estos cambios económicos, demográficos y sociales crearon condiciones que favorecieron el crecimiento de prácticas transgresoras y de violencia en la región.
El investigador también mencionó transformaciones culturales que acompañaron estos procesos. Como ejemplo, señaló el cambio en las narrativas de los corridos, que pasaron de relatar historias rurales o pasionales a exaltar el poder y la violencia asociada al crimen organizado.
En ese sentido, contrastó corridos tradicionales con producciones más recientes vinculadas a figuras del narcotráfico, lo que —dijo— refleja el tránsito de una cultura con referencias comunitarias hacia una lógica más instrumental.
Según explicó, la inflexión más reciente se ubica en la segunda mitad del siglo XX, cuando el modelo agroexportador y la expansión urbana modificaron profundamente la estructura social del estado sin traducirse en una mayor cohesión social.



























