Sube el precio de la carne en Sinaloa por sequía, inflación y baja oferta de ganado
Carnes asadas se convierten en un lujo con precios que podrían alcanzar los 300 pesos por kilo
Mario Núñez
El dirigente ganadero, detalló que, aunque el costo varía según el tipo de corte, el aumento ya es generalizado en mercados y tiendas de autoservicio.
En el mercado Gustavo Garmendia de Culiacán, locatarios aseguran que los aumentos han sido constantes desde enero.
“El kilo costaba 180 pesos a inicios del año, y ahora está en 250”, explicó Héctor Armando Morales, carnicero del lugar.
Según el locatario, el alza ha sido gradual, con incrementos de entre dos y tres pesos semanales desde febrero.
Cambios en hábitos de consumo
Este encarecimiento ha obligado a los consumidores a modificar su forma de comprar carne.
“Ya no dicen ‘dame tres cuartos’, ahora es ‘dame 50 pesos’, ‘dame 100’, lo que ajusta al bolsillo”, señaló Morales.
“Si no se vende, ¿dónde la guardo?”, cuestionó el carnicero.
A esto se suman los efectos de la violencia reciente, que provocó que muchos comerciantes trabajaran con temor durante diciembre del año pasado.
“Echábamos menos carne por miedo a que nos cerraran el mercado. Eso nos pegó mucho”, confesó.
Impacto en los consumidores
Para Ángel Martín Guerrero, consumidor regular del mercado, la solución ha sido comprar menos. “Uno se ajusta. Se compra lo que alcanza, sin dejar de consumir, pero en menor cantidad”, comentó.
Asimismo, explicó que en su caso, compra porciones pequeñas para él, su esposa y sus padres, quienes son adultos mayores.
En familias numerosas, sin embargo, el panorama es más complicado, ya que en muchos casos ya no alcanza para todos y se tiene que invertir más o simplemente dejar de comprar.
Bajan las ventas
Los populares paquetes para carne asada también reflejan el impacto; uno de tres kilos, que antes costaba alrededor de 700 pesos, ahora supera los 900 pesos, sin contar insumos como queso, tortillas, carbón o salsa.
“Ya no es rentable para mucha gente. Si esto sigue así, la carne asada va a dejar de ser accesible”, advirtió un vendedor.
Una problemática con múltiples causas
“Muchos restauranteros no están abriendo por las noches, y eso nos afecta directamente”, subrayó.
“No es un solo tema, son muchos factores los que han influido”, aseguró.
Además, señaló que el actual periodo vacacional ha traído una disminución natural en la afluencia de compradores, situación que se agrava con la falta de actividad nocturna en algunos restaurantes debido a la violencia reciente.
“Muchos de nuestros clientes son restauranteros, y como no han estado abriendo por las noches, también se reduce su demanda y eso nos impacta directamente”, explicó.
Futuro incierto
Mientras los vendedores y consumidores enfrentan una crisis que no tiene una causa única ni una solución inmediata, todos coinciden en algo; el impacto ya se siente en cada mostrador y en cada mesa sinaloense.
El costo de un platillo básico en la cultura local, la carne asada podría alejarse aún más de las posibilidades de muchas familias si la tendencia continúa.






























