Víctor Buelna, el hombre que mantiene vivos los relojes monumentales de Culiacán
A sus 62 años, Víctor Buelna es mucho más que un simple trabajador.
Josemiguel Souza
“El amigo pasaba todo el día en el techo, subía los 90 escalones de la escalera en forma de caracol por la torre de la izquierda de la catedral”, recuerda Víctor, con una nostalgia que refleja el cariño por ese tiempo.
En 1983, cuando la tecnología permitió hacer el cambio, el reloj manual fue reemplazado por uno eléctrico, pero Víctor no dejó que la historia de ese artefacto se perdiera.
“El padre Salvador Santana David, quien era el encargado de la iglesia en ese entonces, me regaló el reloj. Lo guardamos en una bodega de la catedral, pero no sabía lo que el destino le deparaba”, relató Víctor.
En 1994, Víctor fue testigo de un incidente que casi acaba con la historia del reloj. Durante una limpieza del recinto, el reloj antiguo fue confundido con una máquina de coser vieja y se desechó junto a la basura.
Con cada tic, con cada tac, los relojes monumentales de Culiacán continúan marcando el paso del tiempo, bajo la atenta mirada de Víctor Buelna, el custodio del tiempo.



























