“El área sigue incomunicada. No hay señal telefónica, no se puede entrar libremente. Los caminos están cerrados, y el mismo grupo que disparó, es el que vigila”, denunciaron habitantes de la zona.
Un hombre de 30 años fue ejecutado a balazos en el porche de su domicilio en el sector norte de Culiacán; autoridades localizaron casquillos de arma de grueso calibre en la escena
La víctima fue identificada como Marta Lucila, de 80 años, y fue localizada sin vida con signos de violencia en una vivienda ubicada por la calle Miguel Hidalgo, en el centro de Navolato
Habitantes de la sindicatura de Tacuichamona, al sur de Culiacán, denuncian que elementos de la Policía Estatal dispararon sin previo aviso durante un operativo el 12 de julio. Dos jóvenes fueron hallados muertos y varias personas permanecen desaparecidas. A 48 horas del hecho, las autoridades no han dado explicación oficial
Terror en Tacuichamona. / Foto: Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
“Los carros jamás tiraron; fueron los estatales los que empezaron a disparar”, afirma una vecina de La Estancia de los García, comunidad rural de la sindicatura de Tacuichamona, al sur de Culiacán. Fue la mañana del sábado 12 de julio cuando, según testimonios de habitantes, el silencio del poblado se rompió con ráfagas por tierra y aire.
“El gobierno entró chicoteado... venían correteando a los plebes”, relató un habitante. A las seis de la mañana cuando la comunidad apenas despertaba, ingresaron al menos cuatro patrullas de la Policía Estatal por el camino de terracería (lodoso por las lluvias de los últimos días) hacía la Estancia de Abajo. “Desde que entraron comenzaron a tirar. No hubo advertencia”, narran. Minutos después, un helicóptero Black Hawk de las Fuerzas Armadas sobrevoló varias comunidades, incluyendo Las Habas, San Miguel de las Mesas y Chapala. Pobladores denuncian que el helicóptero atacó sin distinción a vehículos e inmuebles. “Para el lado de Las Habas hay mucha gente muerta… Ellos no dispararon, oiga. Dicen que se agarraron con los civiles”, dijo una mujer.
Las víctimas fueron identificados horas después por sus familiares. / Foto: Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
El domingo por la tarde, la Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo de dos personas sin vida en un camino de terracería entre La Estancia de los García y La Estancia de Abajo. Eran Jesús Alexis Lizárraga Alvarado, quien presuntamente trabajaba en la sindicatura, y Jesús Norberto Larrañaga Herrera, alias “El 30”, identificado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como operador financiero de un grupo delictivo desde septiembre de 2024.
Ambos viajaban en una Jeep Rubicon gris oscuro, perforada por múltiples impactos de bala. Frente a ella, una Mitsubishi L200 —también con impactos y con dos armas largas en su interior— quedó varada sobre un cerco de palos. Extraoficialmente, se reportó que también había cuerpos en esa unidad, pero las autoridades no han confirmado el dato.
“Se oyeron gritos, carreras, como si hubieran huido… y luego supimos que los encontraron sentados en la Jeep. No es lo que escuchamos”, señaló una mujer. Otros vecinos refieren que los agentes también dispararon al aire cuando la gente intentó acercarse, incluso varias horas después del ataque. “Era puro meter miedo”, dijo otra vecina que se refugió en una casa con su familia.
El terror que vivieron en la comunidad de Tacuichamona. / Foto: Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
Las familias esperaron más de 30 horas para poder acercarse a identificar los cuerpos. Durante la noche del sábado, testigos reportaron la entrada y salida constante de camionetas blancas tipo Cheyenne, presuntamente de la Fiscalía. Sin embargo, el Servicio Médico Forense no ingresó hasta la tarde del domingo.
“¡Se lo están tragando las moscas!”, gritó la madre de Jesús Norberto, cuando finalmente cruzó el acordonamiento y reconoció el cuerpo de su hijo. Minutos antes, la familia rompió las cintas de seguridad ante la negativa de las autoridades de permitirles el paso. Los policías les siguieron el paso.
“Esto fue una masacre.” Declara el padre de Jesús Alexis. / Foto: Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
“El cuerpo de mi hijo lo dejaron ahí más de un día. Esto fue una masacre. Si supiéramos que andaban mal, aún así dolería… pero no era el caso. Mi hijo era inocente”, expresó el padre de Jesús Alexis. Su madre contó que su hijo salió a buscar una vaca esa mañana y ya no volvió. “Fui a buscarlo a las siete. No me dejaron pasar. No me dijeron nada. Solo que esperara”.
La mañana del domingo, la llegada de visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) alivió brevemente la tensión en La Estancia de los García. Los agentes de la Policía Estatal, quienes permanecían en la zona desde el inicio del operativo, seguían resguardando los accesos. Nadie había sido relevado.“Los que los mataron no se han movido. No han cambiado de turno”, dijo una vecina con tono firme.
Entre los testimonios recabados por los visitadores, muchos coincidían en una misma acusación: los policías habrían hecho uso desmedido de la fuerza. “Nunca habían entrado los estatales. Ejército y Marina sí hacían recorridos, pero policías, jamás”, contaron algunos habitantes, señalando que la presencia de la corporación en esa comunidad era inédita.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando elementos del Ejército Mexicano llegaron al lugar de los hechos y, al ver a los policías armados sin identificación clara, descendieron de sus unidades apuntando con sus fusiles.“¡Somos Ejército, somos Ejército!”, gritaban. La respuesta de los agentes estatales fue inmediata: “¡Somos gobierno del estado, policías del estado!”. El cruce de armas duró unos quince minutos, hasta que ambos grupos se retiraron parcialmente.
En Las Habas, localidad vecina, los habitantes reportaron que tras el operativo no se permitió el libre tránsito. Nadie podía entrar ni salir sin autorización. Las familias afirman que al menos tres personas desaparecieron esa mañana y no hay constancia oficial de su detención.
Sin respuestas claras. / Foto: Dheyna Brito / El Sol de Sinaloa
Las cintas amarillas aún dividen la comunidad. Frente a ellas, los familiares piden claridad: exigen el retiro de los agentes involucrados, la localización de las personas no encontradas y el esclarecimiento de lo ocurrido. “Queremos saber la verdad. No que nos digan que fue un enfrentamiento, cuando fue una ejecución”, dijeron con la mirada fija en los caminos acordonados.
Óscar Loza Ochoa, titular de la CEDH en Sinaloa, confirmó que se están recopilando evidencias y declaraciones. Dependiendo de lo que se documente, el organismo podría emitir una recomendación a nivel estatal o turnar el caso a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en caso de comprobarse participación de fuerzas federales.
Mientras tanto, las familias no bajan la voz. “Aquí no hubo enfrentamiento. Aquí mataron a los plebes, y nadie nos quiere decir por qué”, repiten, decididas a no permitir que el silencio oficial entierre la memoria de sus hijos.