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Tendenciasmartes, 6 de enero de 2026

Así se hace una rosca de Reyes desde casa: Katy Leal nos invitó a su cocina

Katy nos enseñó su ritual y El Sol de Sinaloa te cuenta cómo se prepara paso a paso. ¿Te atreves a intentarlo?

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Mariam Bon / El Sol de Sinaloa

Culiacán, Sin.— Cuando la mayoría de la ciudad todavía duerme, Katy Leal ya tiene las manos llenas de harina. Son las tres de la mañana y, en su cocina, el horno empieza a tomar protagonismo: es Día de Reyes y hay roscas que cumplir.

“Yo no quería, sentía que era mucho show”, cuenta entre risas. Pero el cliente insistió, confiaba en su sazón, en esos roles de canela que ya la habían hecho conocida. Aceptó el reto y desde entonces, cada enero, la historia se repite: pedidos anticipados, madrugadas largas y hornos encendidos.

Aprender desde casa y sin miedo a fallar

Katy aprendió sola. YouTube fue su primera escuela y la práctica, su mejor maestra. Reconoce que no todo salió bien al principio: echó a perder masas, recetas y tiempos, pero nunca las ganas. Hoy asegura que equivocarse también forma parte del proceso.

Así se hace una rosca en la cocina de Katy

El proceso inicia con la masa. En un bowl grande, Katy agrega harina, azúcar y sal. Después incorpora huevos, vainilla, mantequilla y levadura. Amasa con batidora hasta lograr una textura suave y manejable.

Una vez lista, forma la bola y le da la clásica figura de rosca, abriendo el centro con ayuda de un cuchillo. Luego viene uno de los pasos clave: untar manteca para que los ingredientes se adhieran bien. Ate, membrillo, costra de azúcar y su toque especial: coco y nuez.

Los monitos no pueden faltar. Para Katy, representan al Niño Dios y el motivo de reunión familiar. “Es la emoción de ver a quién le sale, saber que habrá tamales y que dicen que es de buena suerte”, explica.

Tras el decorado, la rosca reposa y finalmente entra al horno durante 30 a 35 minutos. Al salir, solo queda dejarla enfriar… y entregarla.

Pan que también sana

Más allá del negocio, Katy ve la repostería como una forma de sanar. “Cuando estoy estresada, me pongo a hornear y se me olvida todo”, confiesa. Por eso, uno de sus sueños es abrir una panadería propia, un espacio creativo donde también pueda enseñar y dar empleo.

Incluso sueña con volver a dar clases a niños, como ya lo hizo antes. Cree firmemente que la cocina puede ser una herramienta para ayudarles a canalizar emociones y desarrollar habilidades.

Antes de cerrar el horno, Katy agradece: a sus clientes, a quienes recomiendan su pan, y a sus hijos, por la paciencia en las temporadas altas. También deja un mensaje claro para quien duda en emprender: que se animen, que se avienten. “El no ya lo tienes ganado”.

Mientras tanto, en su cocina, el aroma a rosca recién horneada confirma que el esfuerzo valió la pena.

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