Llevar perros a la playa exige cuidados para evitar daños a fauna y salud
La presencia de perros en el mar puede alterar la fauna silvestre y exponerlos a enfermedades como la coccidiosis
La presencia de perros en el mar puede alterar la fauna silvestre y exponerlos a enfermedades como la coccidiosis

Mariam Bon / El Sol de Sinaloa
Llevar a un perro a la playa puede parecer una actividad inofensiva e incluso una forma de convivencia; sin embargo, se trata de una práctica que implica riesgos tanto para el animal como para el entorno natural.
De acuerdo con el médico veterinario Ulises Trujillo, esta actividad debe analizarse con mayor responsabilidad, ya que puede generar afectaciones tanto en los ecosistemas como en la salud de las mascotas.
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En los últimos años, la presencia de mascotas en espacios públicos ha aumentado, incluyendo playas y zonas costeras. Esta tendencia responde a una mayor integración de los animales en la vida cotidiana, pero también plantea nuevos retos en cuanto al uso responsable de los espacios naturales.
En las zonas costeras conviven distintas especies que dependen de condiciones específicas para su desarrollo. La presencia de perros, al no ser parte de estos ecosistemas, altera ese equilibrio, particularmente cuando se encuentran sin supervisión o en libertad.
Aves como las gaviotas, así como otras especies que habitan dentro y fuera del mar, pueden verse afectadas por la interacción con animales domésticos. La alteración de su comportamiento, el desplazamiento de fauna o incluso el daño directo forman parte de las posibles consecuencias.

En muchos casos, la simple presencia de un perro puede generar estrés en la fauna, provocando que las aves abandonen zonas de alimentación o descanso. Este tipo de alteraciones, aunque no siempre visibles de inmediato, impactan de forma progresiva en el ecosistema.
Uno de los puntos más sensibles se localiza en áreas de anidación, como ocurre con las tortugas marinas. En estos espacios, los perros pueden escarbar la arena y destruir nidos sin que esta situación sea advertida por sus dueños.
A la par del impacto ambiental, existen riesgos para la salud de los propios animales. El contacto con heces de aves u otras especies silvestres representa una vía de transmisión de enfermedades como la coccidiosis.
La coccidiosis es una enfermedad intestinal provocada por microorganismos muy pequeños, conocidos como protozoos, que solo pueden observarse con microscopio. Estos organismos viven dentro del intestino del animal y afectan su funcionamiento.
Se trata de una infección común en animales jóvenes como cachorros, aves o ganado, y se transmite cuando el animal ingiere partículas contaminadas del entorno, como restos de heces presentes en la arena o superficies.
Entre sus principales síntomas se encuentran la diarrea que en algunos casos puede presentar sangre, la deshidratación, la pérdida de energía y el debilitamiento general, además de afectar el crecimiento en etapas tempranas.
El agua de mar, por su parte, contiene diversos microorganismos, sales y bacterias que pueden afectar el organismo de los perros si es ingerida durante el juego o la estancia en la playa, provocando desde malestares gastrointestinales hasta complicaciones mayores si no se atienden.
A esto se suma otro factor: la exposición prolongada al sol y al calor, que puede generar deshidratación, agotamiento o afectaciones en la piel, especialmente en animales no acostumbrados a este tipo de condiciones.
En sentido contrario, los animales domésticos también pueden convertirse en agentes de propagación de enfermedades dentro del ecosistema, especialmente si no cuentan con un adecuado control sanitario, vacunación o desparasitación.
Ante este panorama, el médico veterinario Ulises Trujillo recomienda evitar la presencia de perros en las playas. En caso de acudir con ellos, señala la necesidad de mantenerlos con correa en todo momento, bajo supervisión constante y sin contacto con fauna silvestre.
El ingreso al mar, en estos casos, debe ser limitado y controlado, evitando que el animal permanezca libre o sin vigilancia.
También se recomienda evitar que el perro ingiera agua de mar, vigilar su comportamiento en todo momento y retirarse ante cualquier señal de agotamiento o malestar.
Más allá de tratarse de una actividad recreativa, la presencia de mascotas en espacios naturales plantea un tema de responsabilidad. El uso de estos entornos implica reconocer sus dinámicas, sus límites y la importancia de respetar el equilibrio que los sostiene.
En un contexto donde la conservación ambiental adquiere mayor relevancia, la convivencia con mascotas también requiere criterios claros. No todos los espacios son adecuados para ellas, y entenderlo forma parte de una cultura de cuidado tanto hacia los animales como hacia el entorno.
La decisión de llevar o no a un perro a la playa, más que una elección cotidiana, es un acto de conciencia sobre el impacto que pueden tener acciones aparentemente simples.
La coccidiosis es una enfermedad intestinal provocada por microorganismos muy pequeños, conocidos como protozoos, que solo pueden observarse con microscopio.
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